Carta abierta a Gerardo Herrero

Estimado Señor Herrero:

El pasado viernes pude ver una pieza en las noticias del Telediario de la noche en TVE (Minuto 27) donde se le presentaba como uno de los mayores afectados por el “fenómeno de la piratería en España”. No pude evitar soltar un exabrupto ante tal tontería manifestada. Podría entender que directores como Alex de la Iglesia (al que usted le produjo Los Crímenes de Oxford y Balada Triste de Trompeta), Alejandro Amenábar o Santiago Segura dijesen que les afecta que la gente no vaya a las salas a ver sus películas. Pero, lo siento señor Herrero, desafortunadamente para su ego, la mayoría de los usuarios de PelículasYonkis desconoce quién es usted. Con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva.

Lo bueno es que nadie se va a arriesgar a grabar o piratear una película suya porque los usuarios de estos portales no la demandan. Lo malo es que tampoco van a ir a verla al cine porque a la mayoría no le interesan. Lo siento, así de triste pero así de cierto. Porque para ser usted uno de los directores más prolíficos del cine español también es uno de los más desconocidos para el gran público. Desde 1994 que realizó su primera película hasta el año que nos ocupa ha hecho usted catorce filmes. Esto hace casi una película cada año y medio, todo un récord y tengo que reconocerle el mérito. Lo que me extraña es que le salgan las cuentas. Ninguna de sus películas ha sido un éxito de taquilla y teniendo en cuenta que la producción de cine no es precisamente barata no puedo evitar rascarme la cabeza. Pero no es mi intención cuestionar cómo produce usted sus películas sino hacerle saber que la gente no se descarga sus películas. Le pregunté a mi hermano, usuario habitual de Pelisyonkis, y no sabía quién era usted ni conocía ninguna de sus películas. Sé que es una muestra muy pequeña pero mi intuición me dice que los tiros van por ahí.

Ayer mismo estrenó usted una película, Silencio en la nieve, que no tengo el placer de haber visto. En cambio sí he visto otras películas suyas en el cine (pagando) o en la tele (que tampoco es gratis). Temo decirle que si la gente no va a ver su última producción no creo que sea porque se la ha bajado de internet. Por eso no entiendo que le presenten a usted como un gran afectado de la mal llamada piratería informática. En su labor como productor usted ha participado en obras de autores como De la Iglesia, Díaz-Yanes, Aristarain o Campanella. No le niego el buen ojo a la hora de ver el talento ajeno y las oportunidades de negocio encontrada con estos directores. Me tendrá que reconocer que las producciones de estos directores son mucho más rentables que las películas que usted dirige.

Es verdad que no está usted solo en sus declaraciones. Su socia en Tornasol, Mariela Biesuievsky, hace un tiempo hacía la siguiente declaración: “Hay que encontrar un modelo en el cual las descargas sean legales, se paguen, pero descargar ilegalmente es como robar un kilo de arroz”. Hay que ver lo bien que empieza la frase y lo mal que termina. Sí, es cierto que hay que encontrar un modelo y esa labor es suya no de los consumidores. Pero, lo siento, una película no es un kilo de arroz. Que sí, que la cultura es alimento para el cerebro y tal, pero siento decirle que no es un artículo de primera necesidad. Vamos, que los rollos de celuloide (o los bits) no se comen. Así que no me vale la comparación.

Viendo estos días las fotos del dueño de Megaupload llego a dos conclusiones. La primera es que negocio hay porque a este tipo los usuarios le han dado su dinero para recibir un servicio. La forma de ganar el dinero me podrá parecer cuestionable, porque en cierto modo lo está ganando con el trabajo ajeno, pero no me podrá negar que este señor ha sabido ver un filón. Por eso, mi segunda conclusión, es que la industria cinematográfica no ha sabido ver la oportunidad que internet les ofrecía y ahora están matando moscas a cañonazos. Ustedes son en parte culpables del entorno que han creado y es injusto cargar contra los consumidores o contra listillos que se han aprovechado de su ceguera empresarial.

Por ultimo, le rogaría que no vea ninguna hostilidad en mis palabras. Entiendo que sus puntos de vista en este tema provienen de una ignorancia fruto del salto generacional y de que este cambio les ha cogido a contrapié. Pero con el pie cambiado les ha pillado a muchos empresarios toda la crisis y no la emprenden a martillazos contra los consumidores. No acabo de entender por qué ustedes, los de la cultura, la han tomado con los que tienen que digerir sus productos y, por tanto, darles de comer.