Amor y letras, estimado Josh

Estimado Josh: dejarte barbita no hará que olvidemos que eres el protagonista de Cómo conocí a vuestra madre, al menos intenta que el personaje que te escribes en Amor y letras no se parezca tanto a Ted Mosby. Lo mismo es que sólo tienes un registro actoral. Como guionista tampoco es que te hayas esmerado demasiado. Yo también me encoñaría de la hermana guapa de las Olsen y al menos esa parte está bien. Pero hijo, es que la chiquilla te come (interpretativamente hablando) cada vez que aparece en pantalla. Y la historia de Richard Jenkins está ahí para rellenar minutos porque el tema no te daba para más.

Me has hecho pensar, sobre todo, en lo tremendamente pedantes que parecéis los universitarios americanos, al menos a los ojos de un humilde europeo. Sí, es verdad, yo he conocido a universitarios norteamericanos y son así de pretenciosos, que se creen que por leer unos cuantos libros de más de 1.000 páginas son intelectuales. Yo hasta tuve una amiga de Estados Unidos que decía que ella sólo fumaba en Europa. Así que ese retrato en parte no te ha quedado mal.

Para tu próxima película te recomiendo que te quedes detrás de la cámara y trabaja un poquito más el guión. Aquí en Amor y letras nos queda claro todo el tema de la edad, la experiencia y tal, pero sería de agradecer que al final no te quedases con un discursito tan conservador. Tío, que eres universitario y encima has interpretado en Broadway el papel principal de El graduado. Échale un poquito de ganas al asunto que lo mismo un día te sale una película sobresaliente. Por ahora, progresas adecuadamente.

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