6 en la sombra, la belleza por la belleza

En la última década, Michael Bay ha ido alternando su compromiso con los Transformers, tres películas de 2011 a 2018, con otras obras aparentemente más personales, como si todo el cine del director angelino no fuese puramente personal. Dolor y dinero y 13 horas tomaban como punto de partida hechos reales que Bay llevaba a su terreno, alocado, colorido y epiléptico, sin dejar de lado una mirada crítica hacia su país de origen. Así, es de agradecer que, dentro de la política de captación de autores que ha desplegado Netflix en los últimos años (Cuarón, Scorsese, Baumbach, Soderbergh, Snyder…), Bay haya encontrado un lugar idóneo en la plataforma de streaming donde parece que los directores no tienen a nadie que les controle y pueden desatarse sin miedo al fracaso en taquilla (ya que el revés crítico cada vez importa menos). 6 en la sombra es así la película que un estudio al uso jamás hubiese dejado hacer a Bay: sangrienta, malhablada e incorrecta y, a la vez, libre de desarrollar una obra de gran belleza estética y escaso poso argumental, sin que esto sea negativo.

6 en la sombra

6 en la sombra arranca cual película de James Bond con una persecución automovilística en Florencia, donde los personajes interpretados por Ryan Reynolds y Melanie Laurent acaban de arrancarle un ojo a alguien con el objetivo de desbloquear un móvil, mientras atropellan, de forma totalmente involuntaria, a varios peatones. Con al volante y Adria Arjona en el asiento trasero intentando cerrarle una herida de bala a Laurent se suceden choques, explosiones, atropellos, chistes cuñados y cámaras lentas. Como si Bay hubiese deseado filmar el vídeo turístico definitivo sobre la ciudad de Florencia, la belleza de la ciudad italiana se funde con la brutalidad de los coches explotando mientras visitamos los puntos claves del mapa florentino, hasta desembocar en la Uffizi, ese lugar con un café buenísimo donde resulta que también están Apolo, Dafne y David. Los 20 minutos iniciales cumplen a la perfección su objetivo: presentar a los personajes, conocer el contexto, provocar un ataque epiléptico en el minuto dos y dejar claro que si lo que estamos viendo no nos fascina, deberíamos apagar la tele (o el dispositivo electrónico correspondiente) y pasar a otra cosa. Poca trampa hay aquí, esos veinte minutos despejan todas las incógnitas posibles: estamos ante el Bay más desatado, imaginativo y exuberante posible, capaz de bromear con el pene del David mientras uno de los protagonistas hacer parkour por la ciudad más bella de Italia.

Lo que viene a partir de aquí es un continuo intento de ir hacia arriba que tras este arranque deviene totalmente infructuoso. Michael Bay tiene el apoyo de Paul Wernick y Rhett Reese, autores de los guiones de las sagas Zombieland y Deadpool, de cara a que el imperio de locura y destrucción no descienda en ningún momento. Aun así, Bay no es el hombre más dotado para el drama y la construcción de personajes, con lo que cuando intenta darles profundidad fracasa, quedando claro que debemos conformarnos los bellos avatares de Reynolds, Laurent, Garcia-Rulfo, Hardy, Arjona y Hawkins.

6 en la sombra

Porque lo que a Bay le interesa es la belleza por la belleza, pero no la del mundo real sino la de su mundo: la majestuosidad de un bello joven británico saltando por los edificios más impresionantes del mundo; la perfección de una mujer francesa capaz de amar (y follar) al tiempo que resulta letal con sus enemigos; la suntuosidad de una joven mexicana que hubiera merecido mejor personaje como si tiene el otro (también bello) personaje mexicano del grupo; y los dos americanos, representantes del compromiso (Hawkins) y la individualidad (Reynolds) en un tira y afloja que casi podríamos considerar político (al igual que política es la decisión de las nacionalidades de los componentes del grupo).

6 en la sombra trufa sus rotundas set pieces de referencias a Napoleón, visitas al Louvre de Abu Dhabi, comentarios sobre la inutilidad del arte (por parte del malo de la función) y préstamos a Shakespeare, algo que nos hacen intuir que quizás no estemos ante una película tan descerebrada como podría parecer. Porque detrás de la estética siempre hay una ética, y puede que no nos guste pero la de Bay es de una coherencia brutal.

6 en la sombra (2019, Michael Bay) ⭐️⭐️⭐️

[imdb]tt8106534[/imdb]

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16 comments
  1. No la he visto pero la mayoría de los que la han visto que conozco me han hablando muy bien, sin llegar a decir es es maravillosa pero que los ha dejado muy contentos.

  2. La peor película de bay, y si hay historia y es importante, y eso es lo peor de todo, pq la narración es malísima.

    Entre los directores norteamericanos vivos ¿Hay alguien q haga más propaganda q Bay?

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