1917, la guerra en (falso) plano secuencia

El director Sam Mendes convierte al espectador en un protagonista más de 1917. Esa cámara que sigue a los protagonistas, dos jóvenes soldados que tienen que llevar personalmente un mensaje a un batallón británico en peligro, quiere que seamos otro contendiente más, aunque mudo e invisible, al igual que ocurriera con Salvar al soldado Ryan, una de las obras maestras de Steven Spielberg.

1917 Sam Mendes

El cineasta británico, que se basa en las memorias de su abuelo y otros combatientes de la I Guerra Mundial, nos lo enseña en un único y falseado plano secuencia, magníficamente rodado por el magistral director de fotografía Roger Deakins. La hazaña técnica tiene sus pequeñas trampas, pero como ocurriera con La soga, una cinta de Alfred Hitchcock que también utilizó la misma argucia, están también resueltas que el público apenas se dará cuenta. 

Quizá el gran problema de 1917 venga de su doble condición de entretenimiento y denuncia de la crueldad de las guerra. La elaboradísima apuesta visual, que hace imprescindible ver el largometraje en pantalla grande, y su endiablado ritmo narrativo cumplen perfectamente su cometido como entretenimiento. Sin embargo, quizá su evidente voluntad de alegato en contra del conflicto bélico quede un tanto empequeñecida por momentos. Mendes nos muestra la suciedad de las barricadas, el miedo de los soldados, los miembros desgarrados de los contendientes abatidos y los bonitos lazos de amistad que se establecen entre miembros del mismo bando. No obstante, como ocurre tantas veces en este género cinematográfico, no se sabe muy hasta qué punto estos elementos contribuyen al mensaje antibelicista o son utilizados para avivar el espectáculo bélico. 

Discusiones morales aparte, la película del autor de American Beauty logra su propósito de ofrecer un producto que aúna calidad técnica y genuina emoción. Gran parte del mérito recae en la estupenda labor de su reparto, especialmente de George MacKay y Dean-Charles Chapman, que imprimen inocencia y valentía a los dos jóvenes militares en misión suicida, aunque no sea menos encomiable la aparición en pequeños papeles de estrellas del cine británico como Benedict Cumberbatch, Colin Firth, o Mark Strong. 

1917 de Sam Mendes

Sin ninguna duda, 1917 se convierte  en una obra ineludible dentro de ese cine que ha mostrado la I Guerra Mundial, aunque no alcance la maestría de la que sigue siendo el mejor largometraje sobre este terrible pasaje de la Historia: Senderos de gloria, el clásico de Stanley Kubrick. 

1917 (2019, Sam Mendes) ⭐️⭐️⭐️½

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