Un hombre de altura, la estatura no importa

 

Los remakes tienen pocas virtudes y si muchos defectos. Raro es el ejemplo que supera al original. Ya no impresionan ni sorprenden porque conocemos la historia. Un hombre de altura del director francés, Laurent Tirard sigue un guion similar al de la película argentina del 2013 Corazón de león pero con las peculiaridades típicas del país vecino.

Un hombre de altura

En Un hombre de altura el galán Jean Dujardin interpreta a un famoso arquitecto que no ha tenido mucha suerte en el amor. Todas sus ex-parejas no toleraron que midiera menos de un metro y medio. Eso de que la gente los señalara por la calle no se lo tomaron demasiado bien abandonándolo al poco tiempo de salir juntos. En su soledad su humor se ha agriado llegando a desconfiar de las personas que tiene a su alrededor. Alexander un día conoce fortuitamente a su media naranja, una bella abogada que no pasa precisamente por buenos momentos, separada y vigilada por su ex. Cupido lanza sus flechas al momento cuando ambos intercambian unas palabras por teléfono. Sin embargo  la cita a ciegas no será como esperan. Diane descubre el secreto. Alexander es muy bajito y aunque su encanto es más que evidente además de tener un corazón que no le cabe en el pecho sus miedos y propias inseguridades no le dejan avanzar en la relación que ambos establecen. Solo el tiempo dirá si al final acaban juntos o por el contrario su historia amorosa es una quimera.

Las siempre caen bien. Films simpáticos que sacan de vez en cuando una sonrisa y que se prestan a ser consumidos a dúo. Raro es el fin de semana en el que no asoma alguna por la cartelera con ganas de unir más si cabe a las consolidadas parejitas o a otras que pueden nacer después del visionado.

Un hombre de altura

En Un hombre de altura no se palpa una originalidad manifiesta. Está muy trillado ya eso de que el físico interior importa mucho más que el exterior. Un tema que trataron los hermanos Farrelly con Amor ciego y que es una constante en muchos pastelitos norteamericanos o europeos. En vez de hablar de la obesidad o ciertos defectos físicos de nacimiento que pueden provocar reacciones entre la gente no muy agradables ahora abordan la cuestión de la estatura con las consecuentes limitaciones que alguien bajito tiene. Ropa para niño pequeño, acceso dificultoso a ciertos lugares, impedimentos varios que Alexander tiene que superar con ayuda o a veces solo. Su fuerte personalidad y la gente que tiene a su lado harán que supere cualquier obstáculo que la vida le tenga preparado aunque sea un enorme perro que le saluda tirándole por el suelo cada vez que lo ve en casa.

Un primer contacto visual con este pequeño hombre de gran corazón siempre tiene el mismo efecto. Una sorpresa mayúscula seguida de una hilaridad ante lo que nos muestran. El ordenador ha hecho horas extraordinarias para que veamos al actor más pequeño de lo que en realidad es. Luego, cuando ya nos hemos acostumbrado, la risa será provocada por las situaciones locas por las que pasan los dos protagonistas entre las que encontramos un descenso en paracaídas doble o un divertido e improvisado baile en casa de unos amigos. Ese es el chispazo que acaba de encender la mecha del amor. ¿Serán capaces de conservarlo o las críticas de algunos podrán dinamitar sus fuertes muros?  Si soléis ser consumidores de este género cinematográfico seguro que conocéis la respuesta.

 

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