Tyrannosaur, la inocencia del alma

 

En ocasiones, y quien asegure que no esta mintiendo sin remedio, juzgamos un libro por la portada, un disco por su carátula o una película por su cartel y/o título. Esto mismo puede ocurrir con Tyrannosaur, debut del actor Paddy Considine como director en un afamado celebrado en Utah y que apadrina un celebre actor (dejando preguntas dificiles en modo Trivial). Si ves el cartel, y lees el titulo de la película en las salas de los cines a los que fuiste a tu ritual de ‘ir a ver una película’, o eres un apasionado de las películas de lagartos gigantes, o jamas entrarías a verla, pero estarías cometiendo uno de esos errores que dificilmente se admiten, uno de esos errores de los que guardamos las vergüenzas, y durante mucho tiempo aseguraremos que si fuimos a ver esa película, y que si sabíamos que no era una película sobre lagartos gigantes, porque lo habíamos leído en Fotopanoramas, en Cineenserio o en su fuente de información cinematográfica preferida.

Esta es una película visceral, sucia, gris, donde a ningún personaje, salvo al niño, debe presumirsele la inocencia en su alma. Una película sobre como afrontar el caer tan bajo que ya solo te quede poder ascender, una película sobre cárceles personales, sobre prisiones sociales, sobre remordimientos y hasta que punto llega alguien sin nada que perder.

El premio a mejor dirección en el no mencionado festival es sin duda merecidisimo, no solo por el control que el director tiene sobre los planos, la edición y montaje, sino, y sobre todo, por la dirección de los actores, consiguiendo escenas de silencios donde el espectador interpreta lo que el protagonista esta pensando; miradas duras, miradas que siempre nos están diciendo algo mas. El guión merece también mención aparte, y pese a que se leyeron comentarios respecto a lo repetitivo en la temática británica, y que tenia un aire a algo ya visto, debo decir que quien se quede en esa superficialidad, debería dedicarse a ver otro tipo de peliculas. Si bien es cierto que la película utiliza todos los tópicos del cine social británico, desde el desencanto social, pasando por ese permanente tono nublado en cualquier escena exterior, hasta los ladrillos rojos típicos de suburbios, es solo la mascara que esconde una historia, una historia que pasa por encima de los hechos evidentes, muy por encima. Esta es una película de una considerable dureza, que encierra un lado tierno y de necesidad que toda persona perdida busca, en ocasiones sin saberlo, simplemente alguien con quien compartir, aunque sea tu miseria.

Solo puedo comentar las sensaciones que me produjo ver esta película, pues no creo que narrar la trama, resumida o no, de una película de estas (o de cualquier) características no es hacer una critica, es simplemente, otra cosa.

Sobre el titulo de la pelicula solo decir, que es muy acertado,  por mera asociacion de ideas hacia el protagonista, y se podria debatir sobre la metafora durante horas, que fue lo que hicieron decenas de criticos,  pero lo cierto es que el titulo tiene una explicacion mas sencilla, y que el director se encarga de aclarar en los dialogos, y por eso creo que no necesita mas explicacion que esa. Aunque es cierto que consigue distraernos de lo que en realidad importa.

Lo mejor: Las interpretaciones, la música, el delirio positivo que se intercala en mitad de la película en uno de los momentos mas dramáticos y la historia subyacente.

Lo peor: (y solo por decir algo) Tardas un poco mas del tiempo deseado en ponerte en situación de lo que estas viendo, y algunas conclusiones son precipitadas, ¿Podría ser una cuestión de ajuste?… yo, no lo se.


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