The trip, la responsabilidad del cómico

 

Películas de viajes de dos amigos que pasan el rato y hablan de la vida hay muchas. El último gran ejemplo que se me ocurre es Entre copas: lo que en aquella eran viñedos y copas de vino aquí son restaurantes gourmet como excusa para el viaje. Pero tiene la particularidad de estar protagonizada por dos actores que se interpretan a si mismos: los cómicos Steve Coogan y Rob Brydon.

El primero recibe el encargo por parte The Observer de hacer un tour gastronómico  y como está peleado con su novia le propone al segundo que le acompañe. Coogan representa al tipo amargado, cínico y mujeriego mientras que Brydon es el risueño, alegre y familiar. Ambos ponen cara a la eterna dualidad del payaso: el triste y el feliz. Por el camino, nos deleitarán con tronchantes imitaciones de Dustin Hoffman, Al Pacino, Anthony Hopkins y, sobre todo, .

Con el fondo de dos brillantes actores improvisando asistimos a todo un caudal de reflexiones sobre la amistad, el amor, el humor y el mismo hecho de la actuación tanto en la pantalla y el escenario como en la vida misma. Las diferentes formas que ambos personajes tienen de enfrentarse a su condición de cómicos y a la misma industria del entretenimiento nos deja diálogos de gran brillantez. Aquí es donde The trip alcanza sus mayores cotas de profundidad, en la reflexión sobre la responsabilidad del cómico de ser siempre brillante, excelso y divertido.

Por poner algún referente podríamos decir que estamos en el terreno de comedias como Curb your enthusiasm, Louie o las obras completas Ricky Gervais pero quitando el componente de vergüenza ajena que muchas veces tienen éstas. Pero aunque según estas líneas esto parezca ser algo muy denso The trip derrocha una enorme sencillez y donde más nos podemos perder es en sus múltiples referencias, que van desde los mencionados chistes sobre Michael Caine a emocionantes digresiones sobre The winner takes it all de Abba pasando por chistes sobre escoceses y galeses.

the trip crítica

Sobra decir que sería un crimen ver The trip doblada y ahora sólo nos queda recuperar la serie en la que está basada y que ya he encontrado por ahí.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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