Festival de Sitges 2018: MANDY de Panos Cosmatos

 

Mandy es sin duda una de las películas más esperadas por no decir la más esperada (para muchos) de esta edición de Sitges. Por un lado porque el mismísimo Nicolas Cage, protagonista de la cinta, ha acudido al festival para presentarla. Por otro lado porque todo el material e información que se ha ido filtrando de esta película en los últimos meses ha generado un hype colectivo generalizado.

Las imágenes y el tráiler apuntaban a que tendríamos una de las películas más gore, sangrientas, entretenidas y estéticamente más fascinantes del año. Sin embargo, Mandy ha generado una gran cantidad de decepciones tanto en crítica como en público. Pero aquellos que ya conocían al director Panos Cosmatos por su inquietante film Beyond The Black Rainbow no deben haberse sorprendido tanto con lo que han acabado viendo.

Con tan solo dos películas en su filmografía, separadas por ocho años de diferencia, Panos Cosmatos ha sabido configurar un universo propio único pero que a la vez puede resultar bastante inaccesible. En honor a su apellido su universo estético y narrativo se eleva más allá de lo terrenal y asciende a lo cósmico. Las tramas narrativas de sus películas no brillan por su fluidez sino más bien por todo lo contrario, están estancadas en un vacío con una temporalidad concreta, casi líquida, donde los personajes más bizarros se ven superados por sus obsesiones y se dejan llevar hacia el horror y el vacío. La primera media hora de película Mandy deja las intenciones totalmente claras.

No estamos simplemente ante una historia de venganza sangrienta protagonizada por Nicolas Cage, estamos ante algo más trascendental, que supera nuestro intelecto y probablemente esté más relacionado con las partes más oscuras de nuestra condición humana. Sin embargo aquel que quiera ver a Nicolas Cage descendiendo a los infiernos para enfrentarse cara a cara contra el mal, también podrá disfrutar de ello. Mandy probablemente no sea un film para todos los gustos pero sí lo es para aquellos que buscan universos únicos y que aunque no acabemos de entender nos atraigan y nos arrastren a sentir sensaciones desconocidas.

Carlos Murcia

A los 14 años descubrí mi pasión por el séptimo arte. Desde entonces nadie ha conseguido despegarme de la gran pantalla. Apasionado no solamente del cine sino también de las series de televisión, los mediometrajes, los cortometrajes, los documentales o cualquier tipo de representación audiovisual. Fiel devoto de Lars von Trier, admirador del cine japonés y de los grandes directores clásicos y de la modernidad. En definitiva, amante del cine como fuente de sabiduría con la que aprender y crecer como persona.

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