Sitges 2017: THELMA, autodescubrimiento

 

Thelma presenta una multitud de ingredientes interesantes que mal jugados podían dar un mal resultado. A priori estos ingredientes son tan importantes que podrían constituir una película por si solos, sin embargo son combinados de forma inteligente y tratados con suma delicadez y elegancia. Thelma es una chica que afronta al mismo tiempo el paso de la adolescencia a la edad adulta, problemas con sus padres, su despertar sexual y el descubrimiento de unos superpoderes. Temas muy dispares que se unifican en torno a un mismo motivo: el autodescubrimiento de Thelma.

Thelma

Cuando comienza la universidad, Thelma descubre que sus padres son excesivamente controladores, que le gustan las chicas y que cuando no controla sus emociones puede causar desastres. Todo ello desde una aproximación realista e íntima, sin que lo fantástico nuble y anule el viaje por el cambio físico y psicológico de la protagonista. De este modo, las fugas surrealistas y mágicas de la obra quedan perfectamente encajadas y sirven como medio para reforzar, explicar y añadir matices a la evolución de Thelma.

Thelma tiene un gran impacto sobre el espectador porque le permite establecer una rápida identificación. Todos hemos vivido el momento de salir del nido de nuestro padres, de afrontar el mundo por nosotros mismos, de alejarnos de nuestra zona de confort y enfrentarnos a la realidad por primera vez. Es en el momento de la adaptación a la vida universitaria, de las relaciones con sus amigos, del desafío a las normas de sus padres y del descubrirse a uno mismo cuando la película funciona de maravilla. Sin embargo pierde fuerza en el momento en que Thelma regresa con sus padres, para enfrentarse a su pasado y a sus poderes. En este tramo lo fantástico sí nubla y traiciona el tono realista del film. Pero la película consigue tener cohesión ya que su protagonista, interpretada magníficamente por Ellie Harboe, consigue transmitir magnetismo y misterio en todo momento. Del mismo modo que lo hace el tono elegante y la propuesta formal con la que Joachim Trier ha vuelto a dejar claro que es uno de los directores nórdicos con mejor carrera prometedora del momento.

Carlos Murcia

A los 14 años descubrí mi pasión por el séptimo arte. Desde entonces nadie ha conseguido despegarme de la gran pantalla. Apasionado no solamente del cine sino también de las series de televisión, los mediometrajes, los cortometrajes, los documentales o cualquier tipo de representación audiovisual. Fiel devoto de Lars von Trier, admirador del cine japonés y de los grandes directores clásicos y de la modernidad. En definitiva, amante del cine como fuente de sabiduría con la que aprender y crecer como persona.

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