Sitges 2016: SWISS ARMY MAN, pedos, sonrisas y lágrimas

 

Hace unos meses nos llegaban las primeras noticias sobre una película protagonizada por un zombi que se tiraba pedos. Y las primeras sensaciones desde no dejaban intuir que el film fuese a prometer mucho. En su primer pase la mitad de los críticos y público abandonaron la sala pocos minutos después de empezar la proyección. La polémica estaba totalmente servida y, aunque en general fue abucheada, hubo algunos valientes que defendieron la película con pasión. Hoy, varios meses después de su estreno en festivales, Swiss Army Man se ha alzado como la mejor película en la 49 edición del festival de .

Swiss Army Man

El film comienza con un náufrago a punto de suicidarse al no soportar estar solo en una isla desierta. Pero de repente, empujado por las olas del mar, aparece un muerto que demuestra algunas señales de vida a través de flatulencias. El náufrago decide aprovechar este ser para usarlo como lancha impulsada por sus pedos y abandonar la isla. Aunque parezca poco creíble, Swiss Army Man no es ni asquerosa ni grotesca. Es una brillante que bajo sus capas de ironía oculta reflexiones muy profundas sobre la amistad, el amor y la vida. El dúo Paul Dano como náufrago y Daniel Radcliffe (que también se ha llevado el premio a mejor actor) como muertovivo funciona con un carisma increíble.

Parece imposible que una premisa como la de Swiss Army Man consiga aguantar toda una película, pero lo hace y con creces. El film no se queda en la anécdota cómica, sino que arriesga y gana; sabe manejar unos personajes divertidos, excéntricos pero que también despiertan una fuerte empatía en el espectador. El humor que impregna el tono del film puede parecer ridículo por su simplicidad pero sin duda funciona. El Festival de Sitges ha sabido leer más allá de la polémica que suscita la película y entenderla como el magnífico buddy movie que es. Y aunque pueda molestar a muchos es la justa ganadora que se merece un festival de estas características.

 

Carlos Murcia

A los 14 años descubrí mi pasión por el séptimo arte. Desde entonces nadie ha conseguido despegarme de la gran pantalla. Apasionado no solamente del cine sino también de las series de televisión, los mediometrajes, los cortometrajes, los documentales o cualquier tipo de representación audiovisual. Fiel devoto de Lars von Trier, admirador del cine japonés y de los grandes directores clásicos y de la modernidad. En definitiva, amante del cine como fuente de sabiduría con la que aprender y crecer como persona.

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