SEFF 2015: SUITE ARMORICAINE, WAYS TO STRENGTH AND BEAUTY y BABY, I WILL MAKE YOU SWEAT

 

Un nuevo día en el SEFF con un paseo por la sección oficial, las sección sobre el cine oculto en la época de Weimar y la muestra de la directora Birgit Hein.

Suite armoricaine

SUITE ARMORICAINE

Una profesora universitaria trasladada desde la bulliciosa París a la tranquila ciudad de Rennes y un joven desarraigado estudiante de geografía en la misma universidad forman los dos ejes de Suite armoricaine, película en la sección oficial del de Cine Europeo de Sevilla.

Alternando los puntos de vista de ambos personajes, Suite armoricaine se dilata demasiado hasta los 147 minutos entregando un relato protagonizado por un puñado de personajes excesivamente estereotipados. Aun así, sus múltiples bifurcaciones narrativas despiertan el interés en una película a la que una poda en montaje le vendría de perlas.

(Wege zu Kraft und Schönheit)

wege-zu-kraft-und-schonheit

Anticipando el culto al cuerpo mostrado por Leni Riefenstahl en años posteriores, Ways to strength and beauty (Wege zu Kraft und Schönheit) ofrece todo un catalogo de practicas saludables para que mantengamos nuestro cuerpo en forma. del año 1925, su intención era concienciar a las masas de que era necesario el ejercicio físico, pero en el fondo latía un complejo de decadencia social del que habría que esforzarse por salir. Además, debido a su cantidad de desnudos se convirtió en todo un éxito de la época. Otra muestra más de las perlas que el crítico e historiador Rüdiger Suchsland está mostrando en el ciclo Weimar Oculto.

Baby, I will make you sweat

Baby I will make you sweat

Birgit Hein corre a gorrazos al pesado de y su Paraiso: Amor con esta creación sobre su búsqueda de compañía jamaicana en 1994. Sin escatimar en sordidez pero con una gran humanidad, Hein relata en primera personas sus encuentros sexuales que trascienden a lo espiritual con pasmosa facilidad. Ejemplo claro de que la crudeza del relato y las imágenes que le acompañan no siempre tienen que ir acompañado de un distanciamiento. Hein nos acerca a sus encuentros carnales, pero en realidad nos acerca a su alma.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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