My French Film Festival: UN AMOR DE VERANO

 

presenta en Un amor de verano una más que interesante historia ambientada en los años setenta franceses donde el feminismo y, algo menos, la homosexualidad comienzan a ser visibilizados, que no aceptados por la sociedad. Esto nos trae a la memoria uno de los datos más importantes que nos recordaba Sufragistas en su mensaje final: no fue hasta 1944 cuando el país de la libertad, la igualdad y la fraternidad legalizó el sufragio universal, permitiendo así el voto a las mujeres.

Un amor de verano

Delphine se traslada desde su entorno rural, donde ha vivido una oculta homosexualidad, hacia París, ciudad que representa un ideal de libertad y desarrollo personal. Por su parte, Carole es una activista por los derechos de la mujer que queda fascinada por la inocencia y fuerza de la joven Delphine. Ambas comenzarán una relación que las lleva a plantearse su lugar en el mundo.

Uno de los primeros puntos de interés de Un amor de verano es ver como presenta esta relación entre dos mujeres con una absoluta normalidad, al menos en su tramo parisino. Las dudas de Carole son las propias la de alguien con pareja que ve que siente una atracción hacia otra persona, lo que conlleva un conflicto evidente. El lesbianismo no es visto como una preferencia sino como una manifestación sexual normalizada.

Un amor de verano

Todo cambia cuando la pareja se traslada al ambiente rural de Delphine. Aquí, se nos presentan temas como la situación de la mujer rural francesa, no muy diferente de la española; y la más evidente intolerancia hacia el amor entre estas dos mujeres. En ese momento, cambian las tornas y Carole toma las riendas a la hora de luchar por la naturalización de la relación.

La directora Catherine Corsini plantea un relato luminoso y lleno de optimismo, no exento de puntuales momentos dramáticos, que ofrece sobre todo dos potentes interpretaciones. No en vano, las dos actrices de Un amor de verano, e Izïa Higelin, obtuvieron sendas nominaciones a los anunciados la semana pasada. Un drama tenue y delicado que casualmente comparte el nombre de su protagonista con otra aclamada película actualmente en cartelera.

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Puedes ver Estío dentro de My French Film Festival en Filmin

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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