Microcríticas: Eternamente comprometidos

 

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El mejor ejemplo del síndrome Apatow: alargar una comedia que tiene todas las papeletas para ser excelente hasta dejarla hecha unos zorros. Jason Segel haciendo de Jason Segel, de paso escribiendo el guión, una bellísima Emily Blunt y todo un plantel de divertidísimos actores de series (Chris PrattAlison BrieMindy KalingRhys IfansChris Parnell) ayudan a que las más de dos horas no se nos hagan eternas. Pero es que cuesta un huevo no mirar el reloj.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.