Mayo de 1940, los desastres de la guerra

 

es un director experto emocionarnos con películas que hablan de la guerra, acordémonos de Feliz Navidad, esta vez focalizada en la Primera Guerra Mundial. Ahora dirige su mirada a la Segunda Gran Guerra y más concretamente a la invasión de Alemania sobre su país. Numerosos pueblos fueron abandonados buscando un futuro en la costa francesa que a veces no llegaba. Por el camino cuatro millones de personas ingresaron en grandes caravanas de refugiados que debían enfrentarse a toda clase de peligros e infortunios que diezmaban su número hasta casi la eliminación total. Mayo de 1940 es un documento visual del viaje de una de ellas con un líder que es en realidad el alcalde de un pueblo de Paso de Calais y también una búsqueda de un padre hacía su hijo. Las dos historias, paralelas en el tiempo, reflejan las duras pruebas por las que pasaron aquellas personas que se enfrentaron al ejército fascista alemán. Los caminos y carreteras se convirtieron en silenciosos cortejos fúnebres solo interrumpidos por crueles bombardeos y tiroteos o cobardes ejecuciones filmadas cámara en mano por hombres sin escrúpulos al servicio de la propaganda nazi.

Mayo de 1940

La música del gran compositor italiano Ennio Morricone dota a este de una sensibilidad que se palpa a cada momento. Fueron tiempos muy duros para aquellos tristes caminantes que en su éxodo dejaban atrás recuerdos, posesiones y amistades. Las relaciones que se forjan o se consolidan en el viaje pueden desaparecer en cuestión de segundos o pueden en ocasiones transformarse en un amor y una posibilidad de relación duradera. La maestra Suzanne protege al niño al que casi quiere como a su hijo y se convierte sin quererlo en la futura compañera de su padre, Hans emprende su al lado de un militar escocés con el que compartirá experiencias de lo más curiosas con enfrentamiento incluido con un pequeño grupo alemán al que despachan no sin antes pasarlas canutas. El matrimonio compuesto por el alcalde y su mujer pese a no estar de acuerdo en ocasiones al final se mantendrá unido y regresará a su hogar.

Mayo de 1940 sigue una narración y una técnica cinematográfica muy norteamericana con enormes planos generales de la campiña francesa. Es impresionante la escena del paso de los carros blindados por los campos o el ataque aéreo al grupo con muertes tan tremendas como la amiga del niño a la que luego se ve enterrada. Aun así no se regodea en la visualización de cadáveres llegando en ocasiones a ocultarlos como si nosotros también fuéramos esos niños que pasaban cerca de ellos. El director se convierte en esa mujer en bicicleta que avanzaba como vigía y avisaba de una matanza.

Mayo de 1940

Funciona bastante bien esa mezcla de aventura con el juego de pistas que tiene lugar entre padre e hijo pero mucho mejor el drama que les tocó vivir a esos pobres desdichados. Todos empatizamos con su sufrimiento poniéndonos en su lugar y más ahora que nos toca de cerca con los refugiados sirios a los cuales podemos y debemos acoger.  Mayo no es un mes más. En 1940 fue una fecha recordada con tristeza y pesar por uno de los países azotados por la guerra.

Mayo de 1940 es una película dedicada a la memoria de muchos supervivientes como la madre del propio director que como él dice está representada en esencia en algunos de los personajes como la institutriz con su mismo nombre con un final en puntos suspensivos como la vida misma.

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