Marvel, del papel a la pantalla: Spiderman y el desafío del dragón (1979)

 

Con la idea de terminar la serie por todo lo alto se produjo esta película que trasladaba la acción a China. Un amigo chino de JJ Jameson tiene un juicio o algo así, no me quedó claro, y tiene que encontrar a unos marines para demostrar su inocencia. JJ lía a Peter Parker para que ayude a su amigo al que persigue un exportador muy malo. Obviamente, cada vez que intentan matar al chino aparece para evitarlo. Además, el chino tiene una sobrina muy mona a la que le mola y más cuando se entera que Peter es “amigo” de éste.

Lo de llevar la acción a China no deja de ser un camelo para meter a unas especies de ninjas y luchadores orientales de cualquier tipo. Aquí ya vemos al hombre araña en todo su esplendor y tirando la casa por la ventana: salta, corre, trepa, hace redes impresionantes, vamos lo mismo que ya hemos visto en otros momentos de la serie. Y es que esto no tiene nada que ver con el cómic y ni ganas que tenían de que se pareciera. La única conclusión que podemos sacar de estas películas es que el intento por acercarse a un público ajeno a las aventuras del hombre arácnido se hizo despojando a éste de toda su personalidad, es decir, usaron sus poderes pero no su idiosincracia.

En definitiva, un mal trago que se intentó revivir un par de veces durante los años 80 y 90 en diferentes proyectos. Por un lado se intentó resucitar la serie como se hizo con Hulk, ya veremos el enfoque, y por otro lado hubo la intención de una película de gran presupuesto dirigida nada más y nada menos que por James Cameron que nunca llegó a buen puerto. Tendrían que pasar más de 20 años para que volviésemos a ver a nuestro amigo y vecino el trepamuros balanceándose por las calles de Nueva York.

Por último y para que veáis la calidad que destilaba la serie os dejo un vídeo que en youtube tiene el título de la peor línea de diálogo de la historia de los guiones:

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies