Marvel, del papel a la pantalla: Spider-Man 2 (2004)

 

Incluso meses antes de que se estrenase la primera parte, Sony ya tenía puesta la fecha para el estreno de la segunda parte de Spiderman. A pesar de que todo el reparto estaba comprometido para repetir sus papeles, Tobey Maguire estuvo a punto de caerse debido a una severa lesión en la espalda de tanto montar a caballo  en Seabiscuit. Incluso el actor que iba a reemplazarle, Jake Gyllenhaal, ya había empezado a entrenar pero al final no fue necesario.

Lo más llamativo del proyecto es que se prescindió del anterior guionista, David Koepp, y se contrató a dos pesos pesados de las letras norteamericanas: el premio Pullitzer Michael Chabon y el ganador de un Oscar Alvin Sargent. Este hecho influyó de forma tremendamente positiva en toda la película ya que estamos probablemente ante una de las mejores adaptaciones de un personaje de cómic jamás realizada. Todo pareció conjugarse de una forma milagrosa: Maguire se deshizo del registro pardillo formando un Parker más cercano y visceral, Franco dio un aura más trágica a su Harry Osborn y el gran Alfred Molina supo componer un Doctor Octopus humano y lleno de sentido del humor sin caer en el tono paródico.

El propio también dio lo mejor de si mismo volviéndose más juguetón con la cámara como recordando sus viejos tiempos de Posesión Infernal. También los efectos digitales dieron un salto cualitativo con respecto a la primera parte donde aun se notaba un poco el falso. La potente banda sonora de terminó de dar empaque a la historia de cómo debe asumir responsabilidades como el hombre araña y como todo esto afecta a los que le rodean.

Spiderman 2 además jugaba extraordinariamente con toda la mitología del personaje en los cómics: aparecen personajes que serán posibles villanos como el doctor Curt Connors y el astronauta John Jameson y se bebe del mítico Spiderman No More escrito por . Como era de esperar Spiderman 2 fue un enorme éxito de taquilla superando todas las expectativas. Todo estaba listo y engrasado para una, en principio, favorable tercera parte.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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