Márgenes Online: PASAIA BITARTEAN / NO COW ON THE ICE, pasado y futuro

Margenes Online permanecerá abierto a todo el público hasta el 31 de diciembre. Una oportunidad de acercarse a un puñado de películas radicales, innovadoras y arriesgadas. Una buena muestra de que el cine no solo se nutre de galaxias y guerras civiles; un ejemplo de que otro cine es posible, ni mejor ni peor sino distinto y ante el que mantenerse indiferente no es una opción. Hoy viajamos desde el puerto de Pasajes en Guipúzcoa con Pasaia bitartean a la fría Suecia con No Cow on the Ice.

Pasaia bitartean

El puerto de Pasajes en Guipúzcoa ejemplifica a la perfección un resto de tiempos pasados: un lugar que fue importante laboral y socialmente para una comunidad y que hoy día mantiene un aura de un tiempo que fue y no volverá. Pasaia Bitartean muestra por un lado como la actividad de la construcción naviera sigue siendo un punto de cohesión, el problema es que esta es prácticamente testimonial.

 Pasaia bitartean

Por otro lado, la cámara de Irati Gorostidi filma desde los interiores la mirada de aquellos que vivieron una época dorada que nunca volverá. El apego por la naturaleza queda reflejada en las palabras y las lágrimas de los que saben que este mundo ya no les pertenece.

Mediante largos planos donde observamos la arquitectura exterior e interior de Pasajes, Pasaia Bitartean deja que nuestra mirada componga la historia, los relatos íntimos y las anécdotas de un pueblo que aun así sigue asistiendo festivamente al paso de un pequeño trasatlántico.

No Cow on the Ice

De un modo completamente observacional, con unos cuantos subtítulos y conversaciones contextualizando la situación, No Cow on the Ice narra la peripecia migratoria del director Eloy Domínguez. Su estancia en Suecia, sus diferentes trabajos, su aprendizaje del idioma y la cultura y sus contactos con España centran una obra de gran belleza visual y narrativa.

No cow in the Ice

Eloy Domínguez narra en primera persona sus vicisitudes de forma que sentimos casi como si fuese un amigo contándonos su experiencia en tan remoto y extraño país para las costumbres mediterráneas. Ahora que nuestros dirigentes nos animan a salir del país buscando nuevos horizontes, conviene el visionado de una obra como No Cow on the Ice donde presenciamos el engaño que esta búsqueda puede provocar. Sin ser una película pesimista, No Cow on the Ice y su narración tan personal nos colocan en ese punto de intimidad donde asistimos a los pliegues que una situación como la migratoria puede provocar.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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