Márgenes 2018: “Apuntes para una película de atracos” de Elías León Siminiani

 

En agosto de 2013 la policía detiene en Madrid a una banda de ladrones que había practicado siete butrones entrando en las sucursales bancarias a través del alcantarillado. El líder, no fichado por la policía, recibió el sobrenombre de “Robin Hood de Vallecas”, aunque el apodo amistoso es El Flako; no es que repartiera el botín entre los pobres, pero en esos años, el prestigio de la banca está por los suelos y el público siempre está deseoso de héroes… Al cineasta Elías León Siminiani —debutante con la soprendente Mapa (2009)— le llama sobremanera la atención este caso criminal y se pone manos a la obra para entrar en contacto con El Flako: a lo largo de cinco años trabaja estrechamente en colaboración hasta componer Apuntes para una película de atracos .

Apuntes para una película de atracos

La película resultante no es la planeada ni, de hecho, parece que existiera un guion previo. El punto de partida de Siminiani es el interés y la curiosidad por un atracador tan hábil para no estar fichado como para hacer túneles y orientarse en la red del alcantarillado. Por tanto, parecería que se propone una crónica de la técnica y un retrato del butronero. Pero, inicialmente, El Flako no está por la labor; y más tarde su esposa no quiere oir hablar del cineasta; es decir, que la colaboración resulta limitada.

Entonces, Siminiani se plantea contar sus pasos sobre cómo llegar al Flako y qué le puede revelar éste sobre su personalidad, trayectoria y aprendizaje de atracador; adopta la primera persona con el mismo estilo de documental que tienen la mayoría de los trabajos de Michael Moore o varios de Agnès Varda. Tan en primera persona que incluye a su esposa Ainhoa en lo que, al final, es como la aventura de rodar una película sobre el ladrón de bancos —por ello el título resulta oportuno—, y llega a contar el embarazo de Ainhoa y el nacimiento de su hija; incluso filma a ésta con dos añitos en compañía del hijo de El Flako, poco más mayor.

Apuntes para una película de atracos

El cineasta se vale de conversaciones con El Flako, bastante cámara en mano con grabaciones de audio, reflexiones en off, filmaciones en el exterior de los bancos robados, pequeñas reconstrucciones de hechos y unos fragmentos de películas españolas sobre atracos de los años 50 que no llegan a aportar demasiado. Así las cosas, Apuntes para una película de atracos es una obra ante la que el espectador puede tener sentimientos encontrados: por un lado, deja insatisfecho porque no llega a contar la historia de cómo se planeaban y desarrollaban los robos, lo que parece el interés inicial del cineasta y de cualquier espectador intrigado a partir de la noticia de la detención de la banda. Por otra parte, constatada esa imposibilidad, se intenta acercar al ser humano —sin etiquetas— cuyo padre fue atracador, que ha pasado por la cárcel y que, en libertad provisional, trata ahora de reconstruir su vida. Pero tampoco El Flako resulta muy explícito (por ejemplo, no dice nada sobre la vida en la cárcel)

Siminiami le saca partido al material que tiene y, al final, hace con ello una buena película, aunque no la excelente que hubiera podido ser tanto si cuenta en profundidad la dimensión “profesional” del Flako como si, no habiendo más remedio, opta por la historia personal del vallecano y éste se presta a ello. La inserción del enunciador en el enunciado convierte al espectador en sujeto solidario del cineasta, que desarrolla mucha paciencia para llegar hasta donde puede, lo que está más cerca de donde quiere.

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