Los hombres libres de Jones, el que mucho abarca y mucho aprieta

 

¿Os conocéis el típico dicho de «el que mucho abarca, poco aprieta»? Con Los hombres libres de Jones podríamos crear uno nuevo para la ocasión: el que mucho abarca y mucho aprieta, es un plomizo de cojones. Porque eso es básicamente lo que le ha pasado a Gary Ross (Seabiscuit, Los Juegos del Hambre) en su biopic de Newton Knight, que si se hubiera quedado sólo en eso podríamos estar hablando de una más que correcta película sobre un curioso e interesante período de la guerra civil americana. El problema es que luego sigue. Y sigue. Y abre más frentes. Y luego abre otros seis o siete más. Para cuando el film sobrepasa las dos horas, el espectador puede que vaya ya por su tercera siesta.

Los hombres libres de Jones

Pasando por alto algunos momentos de comedia involuntaria y unas escenas que se alargan mucho más de lo que deberían, lo cierto es que Los hombres libres de Jones arranca muy bien. Gran parte del mérito lo tiene una pletórica actuación de Matthew McConaughey, demostrando una vez más que es una bestia interpretativa capaz de levantar el nivel de cualquier fotograma por el que se pasee. Aunque, todo hay que decirlo, el resto del reparto tampoco lo hace nada mal, destacando a un tremendo Mahershala Ali que se revela como un robaescenas de categoría.

Los problemas de verdad vienen después del primer acto, cuando Gary Ross se cansa de hablar sólo de libertad y decide que aún quedan muchos más temas trascendentales que tocar. El punto más bajo de Los hombres libres de Jones es una subtrama con salto temporal incluido que, aunque temáticamente y sobre el papel pudiera tener cierto sentido introducirla, nunca termina de encontrar su lugar en la cinta y podría haber sido reestructurada (o eliminada directamente) para no apabullar y confundir aún más al espectador.

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A nivel puramente técnico la película es impecable, pero es de esperar en un producto de estas características. Las escenas de acción, si bien nada del otro mundo, cumplen dignamente (nada que ver con el desastre perpetrado en ese aspecto en Los juegos del hambre) e incluso se permiten la libertad de dejarnos alguna cruda imagen para el recuerdo. La banda sonora no destaca ni para bien ni para mal, salvo por un excelente tema empleado en los créditos finales.

En definitiva, Los hombres libres de Jones no es una mala película en absoluto, pero no es lo suficientemente buena como para permitirse ser tan larga y tan densa. Por desgracia, no le auguro un gran recorrido. Ni crítico ni taquillero. Eso sí, recemos para que Matthew McConaughey no cambie nunca de camello.

 

JUANKIBLOG

Bromeas, ¿verdad? ¡Me vacilas! ¿O no ves lo que acabas de hacer? Te mueves tú, con un aire de blues. ¡Míster, tienes ritmo y poder!