Lejos del mar, un amor prohibido

 

¿Qué puede provocar que una mujer dispare a un hombre desconocido en una playa solitaria? ¿ ha contado algo que yo no he visto o percibido? Estas y otras preguntas surgen del mar y esperan respuestas rápidas. Todo hasta aquí es misterioso, con mujeres desmayadas sin motivo aparente, con vigilancias ocultas y ciertos comportamientos que no poseen lógica alguna. Después del incidente todo se clarifica y la magia desaparece para nuestra desgracia. Lejos del mar no es una película fácil de explicar, prestándose a todo tipo de comentarios y debates pues el tema del siempre causa cierto malestar y comprende diferentes puntos de vista. Este tema, tabú en nuestro país, está presente en todo el metraje pero nunca es el protagonista.

Lejos del mar

Lejos del mar cuenta una historia de amor entre dos personas que deberían odiarse dadas las circunstancias pero que contra viento y marea caen presos de sus sentimientos. Un trágico suceso del pasado persigue tanto a Santi como a Marina. Hace más de veinte años un miembro joven de la banda terrorista ETA asesinó a sangre fría a un militar siendo declarado culpable. En la cárcel ha tenido tiempo de pensar en lo que hizo arrepintiéndose de todo. Ahora solo busca un futuro en el sur junto a su amigo Emilio intentando enderezar su vida, demostrando que la reinserción es posible. Allí una médico local, confundida por lo que siente y padece comenzará una relación autodestructiva con él. Un amor prohibido que nadie entiende y que es criticado y perseguido por todos una vez que sale a la luz revelado por su marido, un periodista muy importante del lugar.

Aquí no hay buenos ni malos, aquí cada uno actúa según sus propias ideas y principios, ciertos o errados. Emilio se lo debe todo a su amigo y compañero de prisión, Santi cree que ha cambiado y necesita olvidar aquello que le atormenta cada noche, Marina simplemente se deja llevar por el deseo imponiéndose en muchas ocasiones al corazón o a la cabeza con riesgo de perder todo lo que tanto tiempo le costó ganar, Andrés luchará por conservar un matrimonio que se tambalea y del que se siente muy orgulloso pese a que siempre planea la duda de una posible infidelidad con una compañera de hospital de su esposa y el resto se convierte en una masa crítica con un comportamiento cercano al síndrome de Estocolmo.

Lejos del mar
La doctrina Parot hace un tiempo estuvo de moda, siendo fuente de debate en todo nuestro país, más o menos cuando se rodó esta película. Se hace raro que haya estado todo un año acumulando telarañas hasta que al final se ha estrenado. Supongo que el tema estaba bastante caliente y se ha preferido esperar un tiempo a que las aguas se calmaran. Imanol Uribe no se ha pillado los dedos, dejando que al final cada uno de nosotros interpretemos este amor a nuestra manera, ensalzándolo o envileciéndolo. Los cinco últimos minutos tampoco ofrecen una versión única, dejando en el aire un final abierto que cada uno descifrará a su manera. Nuevos disparos esta vez sí entendidos pero sin dueño definido.
Sigue el director español, nacido en San Salvador, acercándose con cuidado y con respeto al País Vasco contando verdades sobre el radicalismo que todavía allí reside. Con pelos en la lengua presenta a personajes como el de que en vez de provocar odio transmite lástima. Una muesca más en su revolver que comenzó con El proceso de Burgos y llegó a su máximo esplendor con La muerte de Mikel o Días contados.

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