La fiesta de las salchichas, Civil War

 

Primer aviso: mantened alejados a vuestros hijos de las butacas de cualquier sala en la que se proyecte La fiesta de las salchichas. No, no porque vayan a salir llorando y traumatizados del cine, sino porque les va a encantar y a ver luego con qué cara les lleváis a ver la peli de las cigüeñas.

Segundo: si sois adultos perfectamente funcionales y en pleno uso de vuestras capacidades mentales, tampoco nos atreveríamos a recomendar del todo el visionado del film, pues es extremadamente polarizante. De hecho, ni siquiera desde esta página hemos sabido ponernos de acuerdo para emitir un veredicto concluyente. Así pues, en esta ocasión hemos tenido que pedir dos opiniones distintas de dos de nuestros redactores habituales.

La fiesta de las salchichas

Sin más dilación, aquí tenéis la discusión entre el intrépido Randy Meeks y el bueno de Juankiblog:

Juanki

Es una película de . Quitémonoslo de encima ya, al igual que él se quita de encima casi por obligación todos los chistes sexuales más evidentes durante los quince primeros minutos de metraje. Y todas las películas de Seth Rogen (casi siempre a pachas con su co-guionista Evan Goldberg) parten de una idea cojonuda que al final es desarrollada de mejor (Juerga hasta el fin) o peor (The Interview) manera. Te podrán gustar más o te podrán gustar menos, pero se puede decir que las producciones de este señor son ya un género en sí mismo y que en cierto modo ya sabes a lo que vas cuando te enfrentas a una de ellas. Van de frente y no engañan absolutamente a nadie. Y el caso es que ésta, en concreto, es una de las buenas. Y si nos ponemos tontos, quizá sea la mejor.

Randy

Salchichas parlanchinas obsesionadas por rellenar (sic) «bollitos frescos». Si la idea os ha hecho revolcaros por el suelo de la risa, no lo dudéis: La fiesta de las salchichas es vuestra película. A mi, al contrario que a Juanki, no me vale con decir «es una película de Seth Rogen», levantar los hombros y exonerarle de todas las veces que me descubrí llevándome las manos a la cabeza durante el metraje: Un guión que cuando intenta provocar a posta lo hace tan bien como un niño de seis años que acaba de aprender su primera palabrota, una atmósfera cargada de estupefacientes que casi puedes oler y saborear desde la butaca… Sí, forma parte del género «Películas hechas por Seth Rogen», pero si lo mejor que puedes aportar al mundo del cine es Juerga hasta el fin quizá tengas que replantearte si quieres protagonizar un género entero. Con todo, no voy a negar la evidencia: hay pequeños momentos lúcidos y disfrutables durante el metraje, como un universitario totalmente colocado que a veces tiene ideas magníficas entre un batiburrillo de sinsentidos. Si, como dice mi compañero, esto es lo mejor de Seth Rogen y Evan Goldberg, espero no descubrir nunca su punto más bajo.

Juanki

Para haber costado apenas veinte millones de dólares, la película luce verdaderamente bien. No tanto como otras propuestas de animación low-cost como Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (que costó la mitad, dicho sea de paso), pero por ahí anda. Gran parte del mérito asumo que será del co-director Conrad Vernon (Shrek 2), recién salido de Dreamworks y con ganas de parodiar a mala fe el modelo Disney/Pixar. Números musicales con canciones pegadizas incluidos. No nos llevemos a engaño, eso sí: cierto es que los personajes se parecen demasiado entre sí y que no nos vamos a encontrar precisamente con los paisajes de El Viaje de Arlo. Pero cumple sobradamente en ese aspecto.

Randy

Me da mucha rabia tener que coincidir con el poli bueno, pero no me queda más remedio que asentir y decir «sí, la animación luce la mar de bien». Cierto es que luce así de bien, en parte, por el maltrato a los animadores, con unas condiciones propias más de una cárcel que de un trabajo decente, pero la gran mayoría de los espectadores no se van a enterar de los abusos laborales y solo se van a encontrar con personajes clónicos pero, al mismo tiempo, reconocibles, y secuencias con mucha imaginación que, en manos de gente menos talentosa, habrían quedado ridículas (la supervivencia en la harina, el final, el número musical). Digamos que la animación podría estar más cuidada (ahí está el perfecto ejemplo de Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo que ha dado Juanki y que da sopas con honda a ésta) pero funciona muy bien para el tipo de filme, descuidado e irreverente, que intenta ser.

La fiesta de las salchichas

Juanki

¿Qué sería de una buena peli de animación sin un reparto de voces a la altura? A falta de haberla visto doblada, puedo afirmar que cada uno de los actores que prestan su voz a los personajes en versión original se entregan por completo a su causa. Entre un reparto formado por los sospechosos habituales de las películas de Rogen/Goldberg (esto es: James Franco, Danny McBride, , , ), destacaría especialmente a un irreconocible Edward Norton en la piel de un bagel judío y interpretando a una taco lesbiana. Sí, leído en voz alta no suena demasiado bien, pero os juro que por contexto funciona.

Randy

Sí y no. Sí, efectivamente. Es innegable: si tienes grandes actores con grandes voces, la cosa no puede salir mal. Y alguno parece que hasta le pone cierta emoción a la película (sobre todo Edward Norton), pero otros, como James Franco, Michael Cera o Jonah Hill, están en piloto automático, como diciendo «ya sabemos lo que hay, leemos nuestras frases y ya está». ¿Funciona? Según mi compañero sí, pero yo creo que solo a medias: es como un chuletón cocinado en una sartén de un piso de estudiantes: Está rico porque es un chuletón, pero se podría haber hecho mejor. Y creo que es innegable.

Juanki

Lo que más me ha sorprendido de una película de Seth Rogen llamada La fiesta de las salchichas (Sausage Party en inglés) es lo verdaderamente inteligente de su premisa. Sí, nos vamos a encontrar con los mismos chistes de siempre que son ya marca de la casa, pero también con una buena cantidad de juegos de palabras y dobles sentidos de lo más ingeniosos (e intraducibles, ya que estamos). Pero donde la cinta brilla realmente es en su mensaje. Así es, una cinta que insiste una y otra vez en repetir el chiste de que su protagonista es un pene y su novia una vagina al final resulta que tiene un mensaje poderoso que transmitir. Tampoco me gustaría destripar más de la cuenta, pero digamos que La fiesta de las salchichas está bastante más cerca de Increíble pero falso que de Superfumados. Es mucho más inteligente en sus metáforas de lo que tiene derecho a ser.

Randy

Me quedo con esa frase final, porque me pasa el contrario que Juanki: veo las metáforas (sobre la religión, sobre el amor, sobre ser diferente) y, al final, me parece que quedan emborronadas por un humor burdo y soez que apenas funciona y te saca de la película a martillazos. Sí, tiene algunas set pieces brillantes, pero la mayor parte del guión parece destinado a provocar por provocar. ¿El malo? Una ducha vaginal. ¿El objetivo de las salchichas? Meterse en «bollitos que nunca han abierto». Ugh. Uno puede ver a Seth Rogen chocando los puños con Evan Goldberg detrás de cada línea, dando una calada a su porro y diciendo «Dude». Me encantaría estar tan fascinado por el guión como aquí el amigo, pero sinceramente veo demasiadas deficiencias como para centrarme en que sí, además de las pollas y las vaginas, hay un canto al amor libre y una crítica nada sutil a las religiones.

La fiesta de las salchichas

Juanki

Los últimos veinte minutos son de traca. Esto es así. Para bien o para mal, no pueden dejarte indiferente. El tercer acto está compuesto por dos set pieces que van a horrorizar especialmente a cualquier espectador con un mínimo de buen gusto y coronado por uno de los finales más raros que he tenido el placer de ver en una sala de cine. Pero lo cierto es que dichas set pieces funcionan, llegan en el mejor momento posible y el final no deja de ser casi coherente con su propia premisa (en frío, no es muy distinto a los finales de Men In Black) y que abre la puerta a una más que improbable secuela que desde luego sería extrañamente digna de ver.

Randy

Tengo que dar la razón a Juanki, una vez más: los últimos veinte minutos no dejan indiferentes y sí, horrorizarán a cualquier espectador con un mínimo de buen gusto. Debo decir que precisamente esta parte fue la que más me gustó de La fiesta de las salchichas, porque deja a un lado su disfraz de película llena de metáforas, y se muestra como lo que realmente es: Una continua broma sexual, un de los alimentos, una noche con tus colegas cuando tienes catorce años. Además, esta escena termina con un final en tierra de nadie destinado a que te vayas de la sala sin saber exactamente qué has visto. Para bien o para mal, tengo que reconocer una cosa: este final es una cosa que hay que ver para creer. Nunca has visto nada igual. Ojo: esto no es necesariamente bueno.

Juanki

Es posible que me haya reído mucho menos de lo que esperaba, que sus referencias sexuales se hagan cansinas incluso antes de empezar y que misma idea en manos de alguien como Trey Parker y Matt Stone habría dado lugar a una auténtica obra maestra. Pero lo cierto es que La fiesta de las salchichas es divertida, sorprendentemente inteligente, con un mensaje positivo y unas reflexiones y metáforas que aunque no sean nada del otro mundo sí resultan especialmente efectivas. Y también hay una orgía de comida. No sé qué más se puede pedir.

Randy

No sé lo que esperaba, y no sé lo que he visto. Literalmente. Salí del cine preguntándome si realmente acababa de ver ciertos planos. Me reí, sí, pero también me horroricé y me llevé las manos a la cabeza mucho más de lo que esperaba. No es mala, pero tampoco es sutil. Ni inteligente. De hecho, la propia película no sabe lo que es. En ocasiones da en el clavo, pero da la impresión, como apunta Juanki, de que un par de creadores más inteligentes, como Parker y Stone, habrían bordado esta premisa. No, La fiesta de las salchichas no es completamente fallida, pero dista mucho de ser una buena película. Al menos, y esto es cierto, nunca has visto nada igual. Nunca. Pocas películas pueden ser tan tajantes en esto.

Juanki

Una orgía de comida, joder, Randy. Una. Orgía. De. Comida.

 

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JUANKIBLOG

Bromeas, ¿verdad? ¡Me vacilas! ¿O no ves lo que acabas de hacer? Te mueves tú, con un aire de blues. ¡Míster, tienes ritmo y poder!

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