Joe, una olla a presión

 

La carrera cinematográfica de . Ese misterio tan insondable para muchos y al que muchas veces queremos dar un halo poético. Pero la realidad es un poco más prosaica. nunca ha dejado de ser mal actor, ya era buen actor en Leaving Las Vegas, e incluso antes en Corazón salvaje. El problema del amigo Nicolas es que o tiene muy mal gusto eligiendo películas o le gusta mucho trabajar o las dos cosas a la vez. Por eso no es extraño verle hacer una gran interpretación en Joe. No es ni una sorpresa ni un resurgimiento a lo Matthew McConaughey . Cage siempre ha sido buen actor en malas películas. Ahora lo es bueno en una buena película.

En Joe interpreta a un ex-convicto que intenta salir adelante como puede, liderando una cuadrilla de trabajadores que tiene que desolar una arboleda. David Gordon Green usa los agrestes paisajes de Misisipi para desarrollar una historia de amistad entre Joe y un adolescente que llega al pueblo. Pronto la (escasa) inocencia se vuelve desasosiego hasta terminar explotando en la cara de todos.

Joe crítica

No es Joe una película de visionado fácil. Gordon Green ha realizado una cinta contemplativa, que está más pendiente de la captación de una atmósfera y de unos usos y costumbres de la América profunda, que de contar una historia propiamente dicha. Por eso es una película que puede echar para atrás ya que exige un punto de paciencia adicional. Una vez superada esta desgraciada resistencia tan habitual en el cine rápido de nuestro tiempo, Joe destaca como una olla a presión donde se van poniendo piezas con lentitud pero precisión, hasta dar con un estallido ensordecedor.

Aquí es donde Nicolas Cage lo da todo, dando fondo y forma a un ser con un torbellino interior luchando por salir. Todo ello con sutileza y contención, algo a lo que realmente no nos tiene acostumbrado Cage a pesar de lo dicho anteriormente. No puede faltar una mención al brillante y delicado trabajo de Tye Sheridan como el joven Gary, otro ejemplo de que, a veces, que no siempre, menos es más y que con sólo un par de miradas se puede decir mucho.

Es Joe una gran película, que incomoda y deja mal cuerpo, retrato de un paisaje humano realmente deleznable, pero con un halo de esperanza. La esperanza de que surjan un par de seres con algo de dignidad. Esa que, no sabemos por qué, parece perder Cage algunas veces.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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