Hanna, la moderna salvaje

 

Hanna vive con su padre en la nieve. Experta cazadora, domina la lucha cuerpo a cuerpo. Vive recluida del mundo civilizado. Joven y curiosa, Hanna decide un día que quiere conocer el mundo real del que su padre la ha mantenido alejada. Resulta que su padre es un antiguo espía retirado y se inicia una persecución para atrapar a Hanna.

Con esta simple excusa argumental se presenta este repleto de acción dirigido por Joe Wright (Orgullo y Prejuicio, Expiación). En principio, podría parecer que no es éste el proyecto más adecuado para un director acostumbrado al cine de época. Pero el que conozca estas dos películas sabrá que Wright no es un cineasta clásico. Su gusto por modernizar y demostrar lo bien que sabe manejar la cámara le pierde, tanto para lo bueno y para lo malo. En Hanna vuelca todo su arsenal de director dotado para el elemento visual, imaginativo y hasta pretencioso (para rematar la música es de The Chemical Brothers).

Hanna es una película trepidante, nunca aburrida y siempre interesante. El reparto no puede ser más acertado: la extraña cálida frialdad de Saoirse Ronan la confirma como una de las grandes esperanzas del cine mundial, Eric Bana con su bruta ternura demuestra que es un actor infravalorado y Cate Blanchett aporta la dosis de misterio que ella siempre sabe dar. Nuevamente, el problema es mío (o de que para eso ha dirigido la película). Veo las buenas intenciones, veo el objetivo de sacar todo el partido audiovisual (excelente el trabajo sonoro, además de la anteriormente mencionada banda sonora). Mi problema es que se ve demasiado todo este esfuerzo por ser moderno. Wright pretende hacer memorable todas y cada una de las secuencias mediante originales propuestas de montaje, fotografía y narración. Y al final la forma ahoga al fondo. Creo que Wright llegará muy lejos cuando aprenda a domar su tendencia a la exhibición.

A pesar de todo lo mencionado y a riesgo de parecer un poco esquizofrénico, Hanna es de lo mejor que se puede ver en la cartelera actual. Su propuesta de cuento moderno (continuas son las referencias a clásicos desde Alicia a Blancanieves, pasando por Caperucita) no deja de ser estimulante. Insisto, tal vez sea culpa mía que le busco tres pies al gato.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

  • Paloma Cárdenas

    Yo tengo muchas ganas de verla!!! me llama mucho la atención!

    saludos

  • Muchas gracias por la entrada, la veré 😀

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