Festival Márgenes: Basilio Martín Patino. La décima carta, el hombre que nunca fue moderno

 

La película Basilio Martín Patino. La décima carta inauguró el pasado el pasado 4 de diciembre el IV Festival Online Márgenes que acoge una selección de , portugués y latinoamericano realizado al margen de la industria (si consideramos que eso existe) y propone una mirada sin prejuicios a una serie de películas que proponen nuevas formas de realización y distribución. A partir del día 13 de diciembre y hasta el 31, se podrá ver en su web, y de forma totalmente gratuita, toda la sección oficial compuesta de doce títulos. Pero además se realizarán una serie de proyecciones en las ciudades españolas de Madrid, Barcelona y Córdoba, y las latinoamericanas de Mexico D.F., Bogotá, Monterrey y Montevideo. Además el documental inaugura la serie Cineastas Contados, que nos acercará a varios veteranos directores españoles que dialogarán con otros más contemporáneos.

La décima carta

En Basilio Martín Patino. La décima carta, la directora Virginia García del Pino se propone realizar un particular retrato del director salmantino, que tanto hizo por nuestro cine. La figura de Martín Patino podrá ser desconocida para muchos, pero representa exactamente el tipo de cine que cada vez es más difícil encontrar (que no hacer) y que precisamente este quiere reivindicar: un cine libre y sin coartadas industriales, un cine que plantea una continua búsqueda de discursos y que tan ignorado suele ser por el gran público. Este público, todo sea dicho, no dio la espalda a Martín Patino, al menos con su primera película: Nueve cartas a Berta, Concha de Planta en 1966 y todo un éxito en su estreno, tal y como narra el documental.

La décima carta se puede ver como un muy eficaz acercamiento a la obra y la persona del director. Martín Patino se presenta siempre humilde, pero con enorme sabiduría, mientras se hurga en los archivos de cómo realizó Nueve cartas a Berta, y, sobre todo, su trilogía de documentales realizados en la clandestinidad, huyendo de la censura franquista: Queridísimos verdugos, Caudillo y Canciones para después de una guerra

La décima carta

Pero, sin duda, lo más impresionante de Basilio Martín Patino. La décima carta es ver como la memoria de un hombre queda arrasada por la implacable vejez: Martín Patino no recuerda en muchas ocasiones como gestó tal o cual proyecto, e incluso asistimos al descubrimiento de guiones firmados por el mismo (muchos ellos no realizados) y de los que no tiene la más mínima memoria. Toda una serie de películas que nunca veremos y que solo quedarán en la cabeza de este hombre de mente privilegiada.

Y esperemos que el documental de García del Pino sirva al menos para que seamos nosotros los que no olvidemos lo que la breve pero contundente filmografía de Martín Patino puede suponer para las nuevas generaciones. Un hombre que dice no haber sido nunca un moderno. No hace falta serlo, hay hombres que van más allá de cualquier absurda etiqueta.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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