Festival de Málaga: LA PRÓXIMA PIEL, la construcción de la identidad

 

Isaki Lacuesta e Isa Campo llegaron ayer al Festival de Málaga. Cine Español a aportar cordura a una sección oficial repleta de despropósitos que ningún festival en su sano juicio aceptaría tener en su programación. La próxima piel es un drama austero y conciso que conmueve sin tener que tocar ningún resorte emocional tramposo.
La próxima piel

La próxima piel es la historia de Leo, un adolescente que ha pasado media vida en centros de acogida. Un día se descubre que en realidad se llama Gabriel y es el hijo que Emma Suárez perdió en el monte junto a su marido ocho años atrás. La película de Acuesta y Campo plantea ciertamente un tema peliagudo que podría haber dado para telefilme alemán de los que televisión española compra al peso, pero que revela que las formas son lo que verdaderamente cuentan a la hora de contar una historia.

De forma similar a la reciente La habitación, La próxima piel pone uno de los focos en el complejo proceso de adaptación del joven a su nueva vida. Además, las dudas sobre su verdadera personalidad desarrollan una interesante reflexión acerca de cómo se construye una identidad: con trazos del pasado, con lo que los otros conocen sobre ti o con lo que tú mismo estás dispuesto a recordar.

Las soberbias interpretaciones de Àlex Monner, Emma Suárez y Sergi López no hacen más que dar al texto de Lacuesta y Campo una hondura que ya quisieran tener películas como las de Gracia Querejeta, por poner un ejemplo que entendamos todos. Así, sí.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.