Festival de Málaga: CERCA DE TU CASA, crisis para todos

 

La última presencia de en el Festival de Málaga vino de la mano de la desastrosa The Pelayos, cosa que queremos creer fue un encargo con el director saldó alguna deuda hipotecaria. Y precisamente de esto va Cerca de tu casa, de una deuda con un banco que arrastrará a toda a una al infierno.

Cerca de tu casa pone en el centro del relato a Sonia, interpretada con ternura y convicción por la cantante Sílvia Pérez Cruz, mientras a su alrededor giran su marido, hija y padres. Su desahucio por no poder pagar el piso, los problemas maritales que esto conlleva, la incomprensión por parte del banco y la toma de conciencia por parte de un policía son algunos de los hilos narrativos que la película de Eduard Cortés abarca. Quizás aquí resida una de las debilidades de la película: el hilazón de las historias a veces es un poco deslavazado, sobre todo en la historia del policía que se encuentra demasiado apartado del resto. Aun así el guión de Eduard Cortés y se esfuerza en trabajar las psicologías de los personajes de forma que no sean simples marionetas unidimensionales.

Cerca de tu casa

Teniendo a Pérez Cruz como protagonista, Cortés no desaprovecha la oportunidad de poner a la cantante a hacer lo que mejor se le da: interpretar a través de las canciones. Varios momentos musicales, a veces acompañada del resto del reparto, nos retrotraen a propuestas como Magnolia o, la más evidente, Bailar en la oscuridad de y Cortés se mueve en esa fina línea que separa a las ideas descabelladas de las simplemente ridículas. Cerca de tu casa cae de pie gracias al sentimiento de la cantante y a que Cortés maneja con cuidado el delicado contexto .

Aun así Cerca de tu casa está lejos de ser una película notable ya que su tono demasiado amable en ciertos momentos, su deseo de contentar a todos y, por qué no decirlo, su falta de mala baba la convierte en una obra que contentará a tu madre (y a la mía).

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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