Festival de San Sebastián 2018 (Perlas): ASH IS PUREST WHITE, NEON HEART y THE THIRD WIFE

PERLAS: Ash is Purest White (** y ½)

Ojalá Jia Zhang-Ke hubiera visto el guión original de Ash is the purest white y hubiera pensado, con tino «¿Sabes qué? Ve recortando, que esto en hora y media lo contamos». Pero no lo dijo, y así tenemos ante nostros un tour de force de dos horas y cuarto en el que se nos narra la historia de una mujer sin rumbo y un hombre que es un desgraciado. Dividida en tres actos, cada uno en una época diferente, la película encuentra su mayor problema en no saber cuándo cortar. 

Ash is purest white

El segundo acto, en particular, podría cortarse en cualquier lugar de su última media hora, cuando ya no queda nada por contar, la película lo sabe y, pese a todo, intenta alargar lo que ocurre de forma indescifrable. No es que con cuarenta minutos menos pudiera ser una obra maestra, pero sí que se haría más fácil de masticar este argumento a lo largo de 16 años en los que hay varias secuencias antológicas (especialmente en el primer acto), que empieza con mucha fuerza y termina renqueando sin saber muy bien dónde terminar o con qué cortar. 

Los fans de Zhang-Ke darán aplausos con las orejas con su nueva ocurrencia. Los que no, siempre podemos dormir en la butaca y comprobar, tras un sueño, que la película sigue donde la dejamos: perdida en mitad de ninguna parte. Ash is purest white parece estar a punto de dar su gran giro durante todo el metraje, pero nunca llega, manteniendo todo en la planicie y el llano más aséptico posible. 


NUEVOS DIRECTORES: Neon Heart (* y ½) 

Cuando Neon Heart empieza y, a los diez minutos, ya hay una felación explícita, uno se pregunta si será una de esas películas que intenta mostrar sexo crudo para llamar la atención. Podéis estar tranquilos: Neon Heart enseña sexo crudo para no contar absolutamente nada. Y ojalá no fuera así. Ojalá las historias más o menos cruzadas de estos tres personajes desesperados (una madre ex-actriz porno, un ayudante social ex-drogadicto y un hooligan en proceso de entrenamiento) me importaran lo suficiente como para empatizar con sus andanzas, pero la película da un paso atrás y nos muestra lo que ocurre de forma tan aséptica y fría que, cuando las cosas se tuercen, solo podemos sentir un poquito de molestia en lugar de la desesperanza que pretende.

Neon Heart

Neon Heart trata de hacernos entender la crudeza de la sexualidad humana, los errores cometidos con el bien como bandera, el racismo enseñado en manada y el rencor cuando no te queda nada. Sin embargo, justo cuando la cosa empieza a ponerse interesante, la película corta sin un tercer acto, dejando al espectador en un absoluto estado de duda y extrañeza. Neon Heart esconde, en su corazón, una buena y atrevida película, pero todo lo que le rodea es convencional, frío y aburrido. Una lástima. 


The Third Wife (** y ½)

Una niña de 14 años se convierte en la tercera esposa de un rico chino que puede tener tantas esposas como se le antoje porque es el siglo XIX y la película necesita usar temas de esa época para intentar hablar de la actualidad (por ejemplo, una niña afirma, de forma tan sutil como un ladrillo en la cara, que «de mayor será un niño para poder tener muchas esposas»). Ash Mayfair, su directora, intenta todo el rato que nos enganchemos a la trama, y el esfuerzo es encomiable, pero termina encallándose y no hay quien la saque.

The Third Wife

Como espectador, quieres que The Third Wife te guste: es progresista, afronta temas de la actualidad desde la perspectiva del pasado y habla de sensualidades prohibidas y relaciones improbables. Sin embargo, hay algo en la forma en la que se cuenta que te impide disfrutar más: puede que sea que pongan música épica incluso para una niña cortándose el pelo, o que ver teniendo sexo a una supuesta niña de 14 años no es agradable por mucho que el intento sea el de mostrar las diferencias entre entonces y ahora. En todo caso, ojalá The third wife fuera algo más que buenas intenciones y eternos subrayados para ser una obra que no se olvidara nada más pisar la calle. 

RANDY MEEKS

Come and watch the fatty kid with a steadily declining mental health, and laugh as he attempts to give you what he cannot give himself.

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