Festival de Málaga: Al final todos mueren

 

Al final todos mueren es una creación colectiva entre los directores Javier Fesser, David Galán, Pablo Vara, y Roberto Pérez Toledo que plantea varias historias y situaciones ante el advenimiento del fin del mundo. Quedan pocas horas  para que un meteorito impacte sobre la tierra y se produce una mezcla de , y romanticismo.

Como suele ocurrir en una película de carácter episódico como esta algunos fragmentos resultan algo más interesantes que otros aunque no se puede decir que ninguno sea mediocre ni mucho menos. Los dos fragmentos protagonizados por Javier Botet son los más cercano al terror y la angustia jugando bastante con el peculiar aspecto físico del actor. 

Por su parte, el corte de los románticos del fin del mundo hace una eficaz reflexión sobre el origen y desarrollo del afecto romántico y sexual. Por último, el nacimiento de un bebé en una tienda de comics proporciona la parte más divertida, aunque algo difícil para el profano debido a la cantidad de chistes internos sólo comprensibles por el público friki.

Al final todos mueren cuenta también con un prólogo y epílogo firmado por Javier Fesser donde dos astronautas españoles asisten desde el espacio al impacto. El humor absurdo propio de Fesser se hace patente y sirve como perfecta coda para todas las historias.

Al final todos mueren es efectiva en cuanto a las intenciones que propone de diversión y reflexión de diferentes aspectos del ser humano. Demuestra que la falsedad de la falta de pretensiones no debe ir acompañada de la vulgaridad ni el desprecio al espectador. Pasarán ustedes un buen rato, reirán y pensarán. Que nos es poco viendo el plantel general del Festival de Cine Español de Málaga.

Al final todos mueren

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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