Festival D’A Barcelona: KAILI BLUES, viaje visual por la China rural

 

Kaili Blues es probablemente una de las mejores películas de los últimos años que nos llegan de China. Una pieza poética tremendamente impactante creada a partir del modesto entorno y contexto de la China más rural y pueblerina, aportándonos un punto de vista del país al que no estamos acostumbrados. La obra nos presenta una narración aparentemente simple pero difícil de seguir y entender, algo que por un lado puede resultar contraproducente para al espectador pero que sin embargo produce un distanciamiento respecto a la trama necesario para adentrarse en el viaje visual que ofrece la película. El gran conflicto de la trama surge cuando Cheng Seng, el protagonista del film, debe emprender un viaje para encontrar a su sobrino, abandonado por su padre. Este viaje, queda “resumido” con probablemente uno de los mejores plano-secuencia de la historia. Con una duración de aproximadamente 40 minutos vemos al protagonista de la película viajar entre aldeas en todo tipo de transportes (barco, motocicleta, furgoneta) a la vez que la acción se detiene en determinados momentos en personajes secundarios para luego retomar la acción principal. El resultado es una filigrana cinematográfica totalmente fascinante de carácter onírico. Y a diferencia de ser un plano-secuencia de larga duración innecesario (a los que parece que se está acostumbrando el espectador contemporáneo) tiene un sentido y una voluntad narrativa muy evidente.

Kaili Blues

Pero si por algo destaca Kaili Blues es por su increíble encanto visual que sabe aprovechar todas las ventajas del paisaje rural de la China profunda, muy poco retratada en el cine. Además podemos acercarnos al día a día y a las tradiciones y costumbres de los personajes en su entorno. El hecho de contar con actores no profesionales y esta voluntad descriptiva de los escenarios acerca la película en determinados momentos al . Kaili Blues se gana definitivamente no solamente el adjetivo de película excelente sino algo que va más allá y que muy pocas películas consiguen alcanzar ser, una verdadera experiencia cinematográfica.

Carlos Murcia

A los 14 años descubrí mi pasión por el séptimo arte. Desde entonces nadie ha conseguido despegarme de la gran pantalla. Apasionado no solamente del cine sino también de las series de televisión, los mediometrajes, los cortometrajes, los documentales o cualquier tipo de representación audiovisual. Fiel devoto de Lars von Trier, admirador del cine japonés y de los grandes directores clásicos y de la modernidad. En definitiva, amante del cine como fuente de sabiduría con la que aprender y crecer como persona.

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