El contable, más raro que un perro verde

 

Dos por el precio de una. Así se podría resumir la impresión que nos deja El contable de Gavin O´Connor. Un de que por momentos impresiona por la originalidad y en otros se deja llevar por la marea de las últimas producciones hollywoodienses en donde importa más el número de cadáveres caídos en combate que el motivo que les empuja a enfrentarse con el héroe de turno, un cachitas que aprovecha a las mil maravillas el físico ganado en el rodaje de Batman v. Superman. Esta vez no es un espía o un fuera de la ley que se enfrenta a los malvados solo con sus manos como el ex agente de la CIA, Robert Mc Call de The equalizer o Jason Bourne. Es un hombre, curtido en mil batallas que se gana la vida como contable y algo más. Padece el síndrome de Asperger y esto le hace ser muy especial. Es experto en matemáticas y en artes marciales, gracias a su padre militar y sus ratos libres los aprovecha para trabajar con organizaciones de delincuentes muy peligrosas que le pagan la mayoría de las veces con fondos y regalos que no pueden ser rastreados como cuadros famosos u objetos de valor incalculable que guarda como tesoros. Este David Copperfield del escapismo ahora va a enfrentarse no solo a un empresario sin escrúpulos que tiene el dinero por castigo sino también a la CIA y un amigo o enemigo del pasado que se la tiene jurada.

El contable

A Ben Affleck le van como un anillo al dedo papeles como estos en los que tiene que hablar más bien poco y actuar menos, nada que ver con el niño que lo interpreta de joven al que sí que nos creemos y que da un poco de yuyu cuando canta en momentos de nerviosismo o estrés. Si Dustin Hoffman lo bordó en Rain Man con un papel parecido, el bueno de Ben por el contrario no llega al aprobado.

En El contable se intentan contar demasiadas cosas y que todo cuadre y encaje como las cuentas de la empresa de robótica investigada. Para complicar las cosas aparece en escena una joven empleada que intenta ordenarlo todo, incluso la vida de Christian Wolff pero que consigue el efecto contrario, liándolo todo mucho más. Se convierte en un blanco fácil para los malos y la única debilidad que parece tener nuestro protagonista.

El contable

Me quedo sin lugar a dudas con las escenas en donde se enumeran las muchas rarezas y manías del contable, como por ejemplo escuchar música con alto volumen, dormir con una postura específica, rodearse de una luz especial y ordenar todas las cosas a su manera. Intentando siempre llegar a la perfección más absoluta ha dejado de lado posibles amistades aislándose de todo y todos. Ha acabado todo lo que se proponía pero no ha empezado lo más importante, a relacionarse con los demás. parece ser la primera persona que consigue que se abra al mundo y esto según su director es para aplaudir. Importa menos que su personaje sea muy plano, transmita más bien poco y ejerza de pobre damisela en apuros que debe ser rescatada, típico cliché que creíamos que comenzaba a dar síntomas de agotamiento pero que parece regresar con fuerza en este tipo de films destinado a un público mayoritariamente masculino.

Con El contable parece que ha nacido otro Actión Man y una nueva saga. Son películas que tienen asegurada una recaudación aceptable y que pueden inventarse con poquita imaginación enemigos a porrillo. La segunda parte no se hará esperar y sino al tiempo.

 

 

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