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D’A Film Festival Barcelona 2019: «Tarde para morir joven», viaje de ida al mundo adulto

 

Tarde para morir joven puede parecer una película fácil de realizar o de una aparente simpleza que no profundiza en ningún aspecto en concreto. Sin embargo es una película que posee una sensibilidad y una capacidad de cautivar la mirada del espectador que muy pocas otras películas tienen. El resultado es que, sin ser una película que genere unas exceptivas previas a su visionado, se acaba convirtiendo en una delicia que uno recuerda con ternura.

Tarde para morir joven 

Dominga Sotomayor nos adentra en una comuna chilena de los años 90 en la que viven varias familias aisladas. Los habitantes de esta comuna se preparan para celebrar el año nuevo. El punto de vista del film esta centrado en tres personajes: Clara, una niña de diez años que pierde a su perra y la acaba recuperando poco después sin estar segura de que sea su misma mascota; Sofía, protagonista indiscutible de la película que se enfrenta por primera vez a su primer amor mientras lidia con una situación familiar inestable; y Lucas, enamorado de Sofía y sufriendo como poco a poco se va distanciando de él. Tarde para morir joven es una película sobre el acceso al mundo adulto a través del enfrentamiento directo de los protagonistas con emociones nuevas. Sin que estos puedan recurrir al consejo y ayuda de los personajes adultos que les rodean ya que la mayor parte del tiempo o bien se comportan como niños o bien no saben como ser un apoyo para ellos.

No sorprende que la película haya ganado premios a mejor fotografía y a mejor dirección en las pasadas ediciones de Locarno y Gijón. El trabajo de Dominga Sotomayor es portentoso al lograr transmitir sensaciones muy complicadas a través de un elenco de actores joven. Destaca sobre todo el trabajo con Antar Machado en el papel de Sofía, personaje al que no le hace falta decir nada para adentrarnos en la maraña de sentimientos en la que está enredada. La fotografía de la película, en formato cuadrado, aprovecha constantemente la luz natural y juega con planos ajustados al milímetro. Muchos ingredientes que hacen de esta obra una de las imprescindibles del festival.  

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