Cuando cae la nieve, me casé con una espía

 

Hace ya unos cuantos meses que se estrenó en nuestro país la última película del genio , un film clásico de espías ambientado en la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. De nuevo nos visita una historia de espionaje esta vez vivida no solo durante esos años sino también en los modernos noventa con un desenlace que muchos nos imaginábamos. La directora británica ha llevado al cine Cuando cae la nieve, adaptación de la novela que ella misma escribió en el año 2004 llevándonos a dos épocas distintas y con una desaparición en el pasado que marcará el futuro de la vida del protagonista masculino, un Charles Dance siempre superlativo.

Cuando cae la nieve

La emergente estrella , vista este año en la quinta parte de Misión Imposible, interpreta dos papeles muy diferentes. El primero de ellos corresponde a Katya, una espía rusa que colabora para el gobierno americano en su país y el segundo a la sobrina de Alexander que busca conocer el paradero de su tía con la que le une además del parentesco, un físico idéntico.

Sin duda todo orbita alrededor de Katya, una mujer fuerte y valiente que odia al pasado régimen comunista de Stalin, causante de la muerte de sus padres, y se enfrenta al nuevo gobierno de Lenin y a sus seguidores. La mala suerte hace que se enamore de aquel a quien debe espiar, un prometedor político ruso que conoce secretos de estado. El objetivo se deja engatusar por esta bella Mata Hari que decide sacrificar al final su vida con tal de que su amor pueda escapar del país aunque sea tachado de traidor.

Con Cuando cae la nieve volvemos a recuperar viejas escenas que creíamos olvidadas como la toma secreta de fotografías de planos y documentos, los dobles juegos e identidades falsas unidas a las traiciones de presuntos delatores además de las persecuciones en callejones oscuros y registros sorpresa en este caso de la KGB soviética.

Cuando cae la nieve

Bajo el helado tiempo ruso y teniendo como fondo magníficas vistas de la Plaza Roja de Moscú y el Kremlin seremos testigos cuando cae la nieve de la despedida final maleta en mano de Katya y Alexander, de una declaración de amor  a prueba de balas, de secretos inconfesables y de otros que salen a la luz mucho tiempo después tras una famosa exposición de arte contemporáneo en la capital. Se conocerá el final de aquellos que se pudieron marchar de un régimen que los asfixiaba y perseguía con sospechas a veces fundadas o no y de otros muchos, como el compañero de Katya que se quedaron frustrados y arruinados en un país al que no querían.

El buen hacer de esta directora se deja notar en la efectiva elección del reparto así como en la perfecta mezcla del género del espionaje y del más representado en la bonita y bella historia de amor de los dos jóvenes rusos. Cuando se casaron sabían que solo la muerte podía separarlos  ¿Fue esta la causante del fin de su ? No puedo revelar ese secreto, si lo hiciera ¡tendría que mataros!

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