Criadas y señoras, liberando los prejuicios

 

La verdad es que tenía mis reparos ante esta película. Entre el título español, que deja bien claro el tema fenimismo-y-racismo-en-los-años-60, y que me temía un panfletillo llorón y bienintencionado no había encontrado el momento de echarle el ojo. Además, había sido uno de los éxitos sorpresa en la temporada veraniega en Estados Unidos lo que no es ni bueno ni malo pero a mi estas cosas me suelen escamar. Por otro lado el reparto femenino me atraía muchísimo. ¿Quién no querría ver a Emma Stone, Viola Davis, Bryce Dallas Howard, Jessica Chastain y Sissy Spacek en una misma película?

Criadas y señoras, horrorosa traducción del mucho más sugerente The Help, sortea de forma satisfactoria todas esas cosas que me echaban para atrás: la historia de como unas empleadas de color (negro) comenzaron una pequeña revolución contra unas empleadoras que aun tenían hamagos esclavistas, ayudadas por una joven aspirante a escritora que ve la injusticia de la situación.

El drama es el justo para la historia que se plantea, las interpretaciones son soberbias y todo el tema de ambientación está tan bien llevado como un generoso presupuesto permite. Se agradece que la falta de pretensiones por parte del realizador le lleve a una puesta en escena funcional pero dinámica sin necesidad de perderse en florituras estilísticas al peor estilo de El discurso del Rey.

Tate Taylor, director y guionista, consigue algo muy difícil pero que parece muy fácil: dotar a la película de un ritmo interno que hace que los 146 minutos que dura Criadas y señoras se pasen en un suspiro. No fui consciente de la duración de la cinta hasta que acabó, cosa poco habitual en los tiempos que vivimos donde una película seria parece que siempre tiene que durar más de dos horas. La evolución de los personajes y las diferentes tramas están narradas con tranquilidad y sosiego pero sin perder el norte.

También se agradece la huida de otro de los tópicos propios de las películas femeninas: la mujer como mater dolorosa y sufriente que tiene que apechugar con los embites del destino. Aquí las mujeres son dueñas de sus vidas a pesar de los hombres. Ellas son las responsables de sus decisiones, son las que las sufren pero también las que salen ganando con ellas. Mejor no poner personajes masculinos a que éstos sean meros comparsas sin personalidad y fruto de desgracias, esto lo sabía muy bien Lorca y parece que Taylor toma nota.

Toda una sorpresa esta Criadas y señoras que se estrenó el pasado mes de octubre en nuestro pais sin pena ni gloria y sin repetir el tremendo éxito en su pais de origen. Esperemos que con sus nominaciones a los Globos de Oro y las más que previsibles a los os animéis a verla y os quitéis los prejuicios como me pasó a mi.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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