Como entrenar a tu dragón 2, la mejor franquicia de Dreamworks

 

Películas de con el ojo puesto en el público infantil/familiar se estrenan al menos dos o tres al mes. Y debo reconocer que las veo prácticamente todas. Pero no escribo sobre todas. Más que nada porque por regla general muchas de ellas no atesoran la suficiente calidad como para que merezcan ser reseñadas y perder el tiempo en ser un hater es muy cansado. Por esto mismo resulta muy estimulante la visión de Como entrenar a tu dragón 2, una película que cumple esa máxima de contar una historia para niños sin tratarlos como tontos y, a la vez, contentar a los sufridos padres que acuden sacrificados (no es mi caso).

Ya la primera parte, Como entrenar a tu dragón, supuso una sorpresa entre muchos aficionados al género sobre todo por su mezcla de drama, aventura y, sobre todo, la improbable historia de amistad iniciada entre un niño vikingo y un dragón. Ahora el niño ya es adolescente, asunto que aporta un poso de gravedad a la historia llena de drama de Como entrenar a tu dragón 2. Porque a pesar de los momentos de desahogo cómico la película es un dramón de cuidado con sus buenos/malos momentos de llorar a moco tendido.

Como entrenar a tu dragón 2

Otro de los aspectos en los que destaca enormemente Como entrenar a tu dragón 2 es en su apartado audiovisual. A la hermosísima fotografía, con Roger Deakins como asesor, se le une la no menos bella partitura de John Powell y las canciones de Jonsi de Sigur Ros. En este sentido si que, cuando quiere, no tiene nada que envidiar a la todopoderosa : Como entrenar a tu dragón 2 supera en la belleza de las atmósferas a, por ejemplo, Brave, película que también destacaba por sus paisajes. Y, por supuesto, Como entrenar a tu dragón 2 es también una soberbia película de con sus escenas de acción perfectamente coreografiadas.

Más allá de sus méritos audiovisuales Como entrenar a tu dragón 2 ofrece unos personajes entrañables llenos de ternura y pasión. Todo un logro al que Dreamworks ya parece estar acostumbrado, consiguiendo expandir su catálogo más allá de los carismáticos Shrek, Po y los personajes de Madagascar. Una pena que la taquilla no haya acompañado del todo a la que por ahora es la mejor franquicia iniciada por Dreamworks. Aun estáis a tiempo de enmendar el asunto.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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