Código fuente, referencias desaprovechadas

 

Algunas veces tener un poco de cultura audiovisual es un coñazo porque te impide ver una película sin acordarte de otras referencias. Desgraciadamente es lo que me ha pasado con . A pesar de la buena disposición con que entré a verla no pude evitar que se me viniesen a la cabeza ficciones como Atrapado en el tiempo, 12 monos, Inception o Fringe. Y se me venían a la mente porque pensaba en lo que Código fuente pretende ser y no alcanza.

La premisa no puede ser más atractiva: la repetición de los 8 minutos anteriores a un atentado de un tren con la intención de encontrar a los culpables. El primer problema que veo es el desarrollo de la propuesta. La repetición se hace repetitiva y terminas pensando que esto a lo mejor daba para un mediometraje de 50 minutos y no para una película de hora y media. Y aquí es donde me acuerdo de Atrapado en el tiempo donde este escollo estaba excelentemente resuelto.

El tema de la soledad y la aceptación de la responsabilidad, que tan bien resuelto estaba en Moon, se me hace cansino y no me lo creo. De repente, el personaje de Jake Gyllenhaal acepta su situación porque si, porque es un soldado y esto le resta mucho conflicto psicológico al tema. El Bruce Willis de 12 monos era un convicto que se veía forzado a cumplir una misión con lo que su evolución terminaba siendo mucho más interesante. Después, la trama romántica se me antoja gratuita y vacía. Que si, que Michelle Monaghan es muy mona pero es que su personaje no tiene ninguna chicha. Y aquí es donde el recuerdo de Madeleine Stowe adquiere una potencia brutal.

La simplicidad visual elegida por Duncan Jones tampoco ayuda. La realización queda como de TV Movie de alto presupuesto y no sabemos donde se ha metido el hipnótico realizador de Moon. Que una cosa es el minimalismo y otra cosa es no comerte la cabeza a la hora de poner la cámara.

Como propuesta de ciencia ficción comete uno de los errores más comunes del género: la sobreexplicación. Entiendo que hay que construir un mundo y unas reglas y hay que explicarlas. Pero cuando te cuentan lo mismo varias veces por si no te ha quedado claro pues te empiezas a mosquear. A mi parecer, este fue también uno de los handicaps de Inception pero donde Nolan supo salir del paso Jones se estanca. Por último, tampoco podía dejar de pensar en Fringe y en todo el tema de las realidades alternativas. Y ya me terminé aburriendo de todo lo que Código fuente podría haber sido, pensando que a lo mejor el problema ha sido mío por no saber abstraerme y dejarme de tantas referencias.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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