Bohemian Rhapsody, para fans de Queen

 

¡Qué sí! ¡Que Bohemian Rhapsody, biopic que nos cuenta la vida y milagros de la mítica banda británica Queen, es demasiado convencional! Lo sabemos ¿Y qué? Poco nos importa a los fans del grupo de rock que flipamos con el trailer de Suicide Squad del 2016, cuando sonaba la famosa canción que da título a esta película y poco nos importa ahora cuando conocemos como se gestó este y otros muchos de sus himnos en la década de los setenta y ochenta. Siempre hay algo de la cosecha de los directores, aquí Bryan Singer que se marchó y fue sustituido por Dexter Fletcher o de los guionistas, Anthony McCarten fue el elegido que huele a historia inventada o cinematográfica que mitifica más si cabe a la persona o personas a las que se refiere. Nosotros nos merecemos algo como esto, un tributo que alabe las virtudes de Queen y que los distinga de los demás haciéndonos estremecer y convirtiéndonos en unos campeones.

Bohemian Rhapsody

Lo que comienza en un garito con una simpática reunión a tres bandas y la sustitución de un vocalista, continua con un ascenso meteórico de la recién formada banda que ya no solo toca para colegas y clientes de un pequeño local sino para un público más exigente que ven en Freddie Mercury, ese joven que viste extravagantemente y que no quiere retocarse la dentadura, la próxima estrella del rock. Rami Malek que apuntaba ya maneras de buen actor en títulos anteriores ahora se convierte en este cantante enamorado de su mejor amiga a la que quiere tener siempre cerca. Intentar clonar a un personaje como Feddie Mercury es casi una misión imposible por el aura que desprendía alguien como él, alguien que llenaba el escenario y que cantaba como los ángeles eclipsando todo a su alrededor pero Malik sale bastante bien parado. Las locas ideas en la composición de los temas de los discos bebían de su original mente o de la otros miembros que siempre le vieron como su líder pero que también aportaron si granito de arena en el éxito de la banda. Su segundo a bordo, Brian May intentó en esos momentos de escalada a la cima, nacional primero e internacional después, mantener la calma y controlar a un animal desfogado como su amigo que estaba pasando por unos momentos delicados de reconocimiento sexual, algo que le separó tiempo después de sus compañeros y que le hizo bajar a los siete infiernos ayudado también por muy malas compañías.

El mayor de sus problemas, aparte de algunos vicios y prácticas poco recomendables, fue una enfermedad que en esos años no tenía cura, un obstáculo que él bueno de Freddie no podía saltar o atravesar como él hubiera querido ¡el luchador rebelde que se enfrentaba a la prensa cada día, buscaba un flotador para no hundirse! El subidón meteórico que había experimentado su persona y la del resto de Queen ahora era solo una leyenda que contar a los hijos, las palmadas y la conexión con el público había sido silenciada de improviso por unas muy malas decisiones en los despachos.

Bohemian Rhapsody

Al final la reconciliación era un bien que se debían ellos mismos y nosotros que esperábamos el resugir del fénix hecho realidad en un concierto de ayuda a países africanos, celebrado en el estadio Wembley de Londres, en 1985 que fue visto por más de mil quinientos millones de personas en todo el mundo.

Solamente los quince o veinte minutos de su actuación en este evento, que en Bohemian Rhapsody se reproducen íntegramente, merece el precio de la entrada de cine. Por momentos, el director nos convierte en el genial cantante desde que sale del camerino hasta que llega al escenario para tocar con sus amigos un mix de sus mejores temas, alguno a piano. Ver los rostros de cada uno de ellos disfrutando con el reencuentro, la voz, rompiendo en los temas más cañeros o rasgando el silencio en los más lentos hace retrotraernos a algunos en el tiempo algunos cuantos años, una época de juventud en la que nos creíamos los reyes del mundo y éramos capaces de todo, cuando con el mechero acompañábamos la sonata de nuestro grupo favorito de rock o cuando levantábamos los brazos para sujetar algún cuerpo que caía del escenario. Por favor si podéis, escoged la sala que disponga del mejor sonido posible para ver Bohemian Rhapsody, con Atmos es increíble.

Bohemian Rhapsody

Sí, nos merecíamos algo como este Bohemian Rhapsody y aunque no sea algo perfecto al menos se nos ha compensado por una ausencia en la gran pantalla que resultaba cansina. Es verdad que se dejan algunos cabos sueltos, sobre todo con la vida de gente como el batería Roger Taylor o el bajista John Deacon que no fueron un juguete roto del mundo de la música madurando al lado del hombre que una vez fue Peter Pan y que se negó a crecer pero bueno era Freddie Mercury ¡yo le perdono casi todo!

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