Atlántida Film Fest: L’étrange couleur des larmes de ton corps

 

No me canso de repetirlo, al cine como lenguaje aun le queda mucho por evolucionar. Hace poco lo decía Shane Carruth, director de la espléndida Upstream color, que el cine aun está luchando por construirse como arte. Y no puedo estar más de acuerdo y más feliz de no ser el único que comparte esa idea. Pero también soy de la opinión de que esa evolución puede venir propiciada tanto por cineastas como Michael Bay o Quentin Tarantino, como por películas de clara vocación experimental como L’étrange couleur des larmes de ton corps.

No suelo hacer sinopsis de las películas en las críticas, me parece poco menos que una ordinariez. Así que me libro de tener que hacer lo propio con L’étrange couleur des larmes de ton corps, película que basa sus cien minutos de duración en un aparente de extraordinaria sordidez y apabullante imaginación audiovisual. Lo que quiero decir es que si queréis comprender la historia mejor os ponéis Philomena que es muy sencillita de entender y también está muy bien.

L'étrange couleur des larmes de ton corps

La propuesta de los cineastas belgas Hélène Cattet y Bruno Forzani consiste en encerrarnos en la mente de un hombre que imagina o sueña o delira con una mujer a la que amó o amará. A partir de ahí e invocando sobre todo el más delirante Giallo italiano, los directores nos sumergen en un caudal psicotrópico de imágenes y sonidos que pueden causar hipnosis o nauseas, dependiendo de la sensibilidad del espectador. Los sublimes juegos de montaje e iluminación que trae consigo L’étrange couleur des larmes de ton corps nos llevan a un terreno de cine puro completamente despojado de cualquier referencia literaria y teatral que tanto está impidiendo la evolución del cine como arte.

Tengo claro que L’étrange couleur des larmes de ton corps podrá parecer una película tediosa a todo aquel que busque entretenimiento. Pero el entretenimiento no lo es todo. El entretenimiento es ocio y, la mayoría de las veces, implica una despreocupación mental que nunca viene mal. Y después hay películas que requieren esfuerzo y concentración. Desde El año pasado en Marienbad a Zodiac, de la que habrá que escribir algún día. Lo que es innegable es que L’étrange couleur des larmes de ton corps es probablemente una de las experiencias más al límite que te puedes encontrar hoy día: una bacanal de luz, color, sexo y muerte, y todo con un diseño de sonido espectacular.

PUEDES VER L’ETRANGE COULEUR DES LARMES DE TON CORPS EN FILMIN

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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