Argo, corrección ante todo

 

Para empezar digamos que a tampoco es un tío al que le tenga demasiada manía. Por alguna razón, este hombre ha sido el hazmerreir de durante mucho tiempo y la verdad es que no me parece el actor infame que muchos parecen ver. Por eso cuando saltó a la dirección muchos se sorprendieron de que hiciese dos películas tan estimables como Adiós, pequeña adios y The Town. Ciudad de ladrones. Ahora con Argo parece haber pegado el pelotazo definitivo para entrar en el club de los directores a tener en cuenta.

Argo tiene todos los elementos para parecer una película importante: temática seria, un poquito de política, mucha intriga, buenos actores y un agradable presupuesto que logre que todo tenga muy buena apariencia. El Ben Affleck director logra poner en pantalla todo esto de manera correcta para que el visionado sea placentero, que estemos en tensión cuando toca, que veamos sensibilidad cuando es preciso y que incluso esbocemos una pequeña sonrisa de vez en cuando (que no todo va a ser grave).

Argo

La mezcla entre político,drama y los leves puntos cómicos de la primera parte del relato quizás sean lo mejor de Argo. El inmenso trabajo de y ayudan a que lo absurdo de la premisa que plantea la película funcione perfectamente. La segunda parte, más tensa y acelerada, pierde este sentido del humor en un cambio de rumbo necesario.

A los mencionados Goodman y Arkin, se une un estupendo plantel de actores, la mayoría provenientes de la televisión, que consiguen que Argo parezca un Quién es Quién de cultura televisiva del Siglo XXI. Y el Affleck actor cumple con un papel que tampoco es que tenga mucha chicha y que como curiosidad no se parece en nada al original que era un señor de ascendencia mejicana, porque esto está basado en un hecho real.

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Pero hay un pero. Y es que Argo no es más que una película correcta: políticamente correcta y correctamente ejecutada. No hay en ella nada sublime. Quizás el problema sea querer ver algo más que un relato interesante y bien contado. Pero yo no vi la excelencia que separa a una buena película de una excepcional. Por poner ejemplo de ficciones que van más allá del simple entretenimiento bien servido y que tienen mimbres similares a los de Argo se me ocurren Homeland  y La noche más oscura.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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