¡Como les gusta a estos de Hollywood las sagas y universos compartidos! La gallina de los huevos de oro que fueron las adaptaciones de los libros de J. K. Rowling tuvo su continuación en el año 2016 con la historia de otro mago legendario que además en su tiempo libre es amante de los animales y le encanta pasearse por todo el mundo, como por ejemplo Nueva York, Londres o París. El mundo de Newt Scamander se expande con Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald y sus amigos y enemigos también. Peter Yates, un fijo para el estudio Warner separa los dos bandos en lucha a la manera que ya vimos en las últimas películas del joven Harry Potter.

Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald 

Las traiciones, cambios de grupo y confesiones varias dejarán marcados a muchos y servirán para tomar unas decisiones decisivas y determinantes de su destino. Aquí el enemigo si puede ser nombrado, sus aliados le acompañan y luchan a su lado en favor de una causa que defienden a capa negra y varita mágica. Su contrincante deja de ser cuidador de sus animales, monstruosos o no y se alía con un viejo conocido al que ya todos conocemos con más barba. Comienza la cuenta atrás para cada uno de los combates que se van a dar en el futuro, comienza un entrenamiento que posibilitará el aumento de poder para estos magos que son armas humanas.

¿Vamos a ver capturas y enfrentamientos con animales como en la primera parte? Eso no puede faltar, es el alma de esta saga y sin ello andaría coja pero no es lo que más importa pues muchas ya habían sido presentadas. Cada una de estas bestias o maravillosas criaturas ocupa su lugar en el mapa trazado por el director, como esa especie de dragón chino que se queda embobado con una especie de amuleto con plumaria que es una defensa contra las artes oscuras o gatos del infierno, el extraño bicho que tiene un grave problema de cleptomanía o la mascota de Grindelwald que le ayuda a escapar de la carroza voladora.

Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald tiene algunos problemas que no podemos obviar. Es más madura que la primera parte, cuenta más cosas y muchas de ellas dramáticas pero no se para en profundidad en ninguna de ellas, haciendo que al final la información dada de cada hecho o acción nos sature así como la cantidad de efectos especiales que podemos ver en la gran pantalla. Estamos pocas veces en el mundo de los muggles y eso hace que nada de lo que ocurre sea normal. Esto que puede parecer un acierto sin embargo en ocasiones puede llegar a cansar porque nos sentimos abrumados con los prodigios y hechizos que se convocan alrededor de cada uno de los protagonistas. Esto pasa también con los lugares, algunos permanecen muy poco tiempo a nuestra vista y otros que ya conocíamos, como la Escuela de Magía y Hechicería de Hogwarts, salen demasiado. Los protagonistas que ya son unos cuantos, se enumeran en una larga lista ocupando su lugar en el árbol genealógico de esta historia, esperando que los fans los identifiquen pero van a ser desconocidos para alguien que compre la entrada esperando ver solo un film de aventuras más.

Es por eso que Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald tiene algunos charcos en los que podemos resbalar, los chubasqueros y las botas de agua no son suficientes para evitar breves calados que pueden ocasionar determinadas pérdidas de memoria a largo plazo como la lluvia que empapó al pobre Jacob en el primer film. Son algunos puntos menos perdidos ante su predecesora que lo tenía más fácil al sorprender con cada cosa o cada historia que acababa de presentar.

Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald 

James Newton Howard que ya es dinosaurio en esto de la música en el cine, compone una banda sonora que cumple con las expectativas agradecido a la saga anterior. Los momentos más intensos y emocionantes de Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald , en un número bastante alto, suenan a tope con la música de orquesta y los más relajados, bastante poquitos, calman los ánimos en los intermedios, como una serpiente Nagini que está a punto de estrangular a su presa.

Siguiendo a los aurores hermanos o posibles amantes, llegamos a la Ciudad de la Luz enterrando a los muertos del pasado, con todo en la maleta y sin bicho en el bolsillo, partimos la tierra en varios trozos y con los pedazos del corazón marchitado atravesamos el petreo puente de los recuerdos en donde la sangre es una llama de amor no viva. No, esta no es una profecía, es una prueba revelada de que el continuará está con nosotros y nuestro espíritu.

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