Americana Film Fest: CHRISTINE, Buenas noches Sarasota

 

Es hasta cierto punto desconcertante como Christine ha pasado desapercibida en los Estados Unidos y el resto del mundo. Teniendo en cuenta que es una película cuya temática adora Hollywood, el mundo periodístico, de la televisión y de los noticiarios, mezclado con un tragedia basada en hechos reales. Pero quizás lo más grave del asunto es que Rebecca Hall no haya sido reconocida en ningún sitio por su tremenda actuación digna de oscar.

Christine relata la vida de Christine Chubbuck, periodista de noticiarios de Sarasota que se quitó la vida en una retransmisión en directo en 1974. La película emprende una aproximación a los motivos que le llevaron a cometer semejante atrocidad. Podría decirse que existen dos tipos de actuaciones, aquellas en las que los actores interpretan personajes (más o menos bien) y aquellas en las que interpretan personas. entra en este segundo grupo. Desde el primer minuto el espectador tiene la impresión de estar ante una persona con una psicología profunda, unas obsesiones y contradicciones claras, un ser de carne y hueso verídico y creíble. Y gracias a ello consigue hacernos participes de la película, nos coloca en una posición voyeurista muy tensa, que por un lado te invita a seguir conociendo a la protagonista pero a la vez te sitúa en una posición incomoda por el desenlace final trágico e inevitable. Christine vive única y exclusivamente volcada en su trabajo obsesionada con conseguir un ascenso. Los personajes que le rodean ayudan a configurar su personalidad: su jefe que busca noticias sensacionalistas, el presentador del noticiario de la que está enamorada, su madre con la que vive y que mantiene… Todos los elementos, personas o situaciones retratados que aparecen en pantalla no buscan anticipar y dinamitar el final sino entenderlo. Christine podría haber sido una película sensacionalista (consiguiendo a lo mejor más éxito) pero sin embargo es un retrato humano que consigue o como mínimo intenta explicar uno de los procesos psicológicos más difíciles que existen: el suicidio.

Carlos Murcia

A los 14 años descubrí mi pasión por el séptimo arte. Desde entonces nadie ha conseguido despegarme de la gran pantalla. Apasionado no solamente del cine sino también de las series de televisión, los mediometrajes, los cortometrajes, los documentales o cualquier tipo de representación audiovisual. Fiel devoto de Lars von Trier, admirador del cine japonés y de los grandes directores clásicos y de la modernidad. En definitiva, amante del cine como fuente de sabiduría con la que aprender y crecer como persona.

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